De “deporte de payasos de circo” a clavados de altura

El mexicano Jonathan Paredes es contundente: los saltos desde los acantilados dejaron de ser un show de entreteniendo; ahora, son una disciplina de élite

Jonathan Paredes, clavadista de élite
Jonathan Paredes, clavadista de élite (Instagram / jonathanparedes89)

Ciudad de México

Los clavados de altura ya no son un show de carpa, lejos quedaron los días en los que el ver un salto desde un acantilado era por puro morbo; ahora, el mexicano Jonathan Paredes encabeza a los atletas de élite en el Red Bull Cliff Diving.

"Nuestro deporte ya está creciendo mucho, nuestro deporte va creciendo paso a paso; pasó de ser un deporte de payasos de circo a ser un deporte de élite mundial, ha tener mexicanos con muy buenos resultados, desde la primera competencia que hubo en Barcelona en 2013; entonces, creo que no debemos de comernos el mundo, creo que el deporte se va tomando el ritmo", dijo desde Madrid, para La Afición, quien finalizó la campaña 2015 en el lugar número tres del ranking final de la Serie Mundial.

Sin embargo, antes de dominar el vértigo profesional, su inicio en la disciplina se dio precisamente como un entretenimiento, y la Feria de Chapultepec fue su casa, pasión que labró desde sus 15 primaveras; hoy, ya a sus 26 años de edad, se prepara para su siguiente parada: Texas, próximo 4 de junio en el lago "Possum Kingdom".

"Ha sido una larga espera, fueron casi seis meses desde que terminamos la Serie Mundial y sí pesa; obviamente que pesa tener un parón tan grande, pero ya estoy entrenado en Madrid con todo el apoyo de la Federación (española) y ya casi listo para comenzar la Serie y empezar con buenos resultados.

"No he parado de entrenar, afortunadamente tuvimos una competencia en el mes de febrero en Abu Dhabi, afortunadamente me fue bien, quedé como segundo mejor del mundo; entonces, a la fecha, paré solo 15 días para descansar y realmente no he dejado de entrenar", señaló un entusiasmado Jonathan, quien en el alba del 2016, compartió podio en suelo árabe con el británico Gary Hunt, campeón mundial, y el colombiano Orlando Duque.

El temor es su pan en cada salto, hándicap a 27 metros de altura que aprendió a digerir y transformó en su motor para estar ahí, en la cima, no solo metafóricamente; "tenemos que lidiar siempre con eso. Cuando estás en la plataforma hay lugares que te imponen más, hay lugares que te imponen menos, pero siempre consciente del respeto y de lo que estás haciendo. En el momento en el que pierdes el respeto por este deporte ya no lo puedes seguir haciendo. Tener miedo lo hace un poco mejor porque eso quiere decir que sigues respetando el deporte".

Una prueba no Olímpica a la que le gustaría ver en el programa en ciclos a futuro; sin embargo, no pierde el anhelo para estar a un lado de los mejores atletas del orbe. "Si se da el caso, de que fuera a uno Olímpicos en el 2020 o 2024, sería mi sueño hecho realidad, sería como el cierre de mi vida deportiva, sería espectacular. Esperemos que la FINA decida dar ese brinco, de pasar de Mundiales a Juegos Olímpicos", por lo que apelará a su firmeza desde las alturas para evitar perderse en el abismo de la medianía y la conformidad.

"No tengo ninguna ventaja, creo que todos tenemos un buen nivel, el deporte ya está en un nivel bastante alto; entonces, mi constancia es lo que me ha llevado a estar ahí, en los tres primeros. La constancia y la perseverancia, pensar en mis resultados y no estar pensando en otras cosas, que es lo que me ha mantenido ahí".