A dar el tiro de gracia

Con una victoria esta noche, los Spurs de San Antonio obtendrán el quinto título de su historia; hace un año los texanos tuvieron dos oportunidades para vencer a Miami y fallaron

Heat vs Spurs en las finales de la NBA
Heat vs Spurs en las finales de la NBA (Reuters)

Ciudad de México

San Antonio estuvo a 5.2 segundos de ganarle a Miami hace un año en el partido seis de las Finales de la NBA, pero el Heat obligó un séptimo desafío en Florida y LeBron James tuvo 37 puntos para llevar a su quinteta al bicampeonato de Liga.

Ahora con tres oportunidades para San Antonio para derrotar a Miami, esta noche se celebra el Juego 5 de las Finales en la arena de los Spurs, que si prevalecen obtendrán su quinto trofeo Larry O'Brien, y pagarán una vieja deuda que no los deja dormir.

Del otro lado, el equipo de LeBron buscará convertirse en el primer plantel en unas Finales que remonta un 3-1. 31 conjuntos lo han intentado, pero han fracasado y solo dos forzaron un séptimo partido.

La razón por la que este encuentro se celebra en la duela de los Spurs es que la Liga ha vuelto al formato 2-2-1-1-1, y ese cambio se efectuó para que los equipos que no hayan conseguido la ventaja de local no tuvieran ese importante quinto partido en casa.

El Heat llegó al tercer juego de la serie en su casa con marca de 8-0 en playofs como local, pero perdió ambos. Tuvo su mejor actuación en el segundo de la serie, que ganó en el AT&T Center en Texas, por lo que una victoria hoy es posible.

Si Miami logra triunfar y forzar un sexto, éste sería de vuelta en Florida, algo que lo puede llevar a darle la madre de las batallas a San Antonio y convertir una casi capitulación del club en busca de su triple corona, en un duelo cerrado. Uno en que el poderoso titán del Este despierte para complicarle la vida a los pupilos del coach Gregg Popovich.

Los representantes del Oeste, a pesar de tener la ventaja de la localía, no quieren verse en esa difícil última instancia de enfrentar un Juego 7.

Por tanto, puede parecer que entre más tiempo esté vivo el tenaz bicampeón, más peligra la situación de los texanos y la posibilidad de ese esquivo quinto título que con sus estrellas veteranas Tim Duncan (38 años) y Manu Ginóbili (36), cada vez se hará más complicado.

El Juego 5 de las Finales adquiere una importancia vital para el conjunto de San Antonio, pues no quiere regresar a Miami a buscar el título.

OCULTARÁN LA SONRISA

Los Spurs no pretenden sonreír hasta conseguir que su rival sea vencido definitivamente. Recuerdan amargamente el sexto choque de las Finales de 2013, cuando tenían ventaja de cinco puntos con 28.2 segundos.

Su banca ya luchaba por no invadir la duela llena de júbilo, mientras los aficionados locales comenzaban a retirarse en oleadas y los encargados de la arena ya ponían el trofeo del lado de

la banca de San Antonio. Fue entonces cuando LeBron anotó un triple de altísimo grado de dificultad. El Heat mandó a la línea a Kawhi Leonard y éste anotó uno de dos.

Dejó la mesa puesta para untriple con 5.2 segundos por jugar de Ray Allen, un disparo de tres puntos legendario y ya icónico. Algo murió en los Spurs.

Perdieron ese encuentro en tiempo extra y luego en Miami el séptimo desafío. Durante un año esos momentos en que dieron por vencido al Heat han recorrido las pesadillas de Duncan, Parker, Ginóbili y compañía.

En el Juego 4 de este 2014, llegó un momento que el Heat lograba rachas para acortar a 19 puntos. Instantes en que el entrenador Popovich regañó a Danny Green por saltar ante las fintas de los tiradores del Heat.

Su respuesta fue cambiar a los jugadores que estuvieran distraídos o bajaran la intensidad de la defensa, porque sabe que si le dan una oportunidad, el Heat es tan talentoso que puede comenzar una reacción para cambiar la historia.

El arduo trabajo de un año de los Spurs se reduce a llegar al mismo sitio en que estuvieron en 2013. Solo que esta vez tienen tres chances para agrietar el legado del equipo de James y su primera oportunidad es esta noche.

Se avecinan los 48 minutos más largos de la odisea de los texanos, que buscan componer el balance que se perdió cuando hace un año no pudieron dar el tiro de gracia a su rival.