Experimentan para mantener su lugar

Los clavadistas mexicanos suelen tener en su lista un salto de alto grado de dificultad, lo que les ha dado medallas.

Ciudad de México

En los clavados, un salto con alto grado de dificultad puede marcar la diferencia en una competencia e incluso impulsar a un deportista al podio, por lo que los competidores constantemente modifican y arriesgan en las ejecuciones para trascender.

En México, hay dos casos donde un clavado de notable grado de dificultad significó medalla. Paola Espinosa con el salto 307C (tres y media vueltas en holandés), con valor de 3.1 recibió calificaciones de 10 en el Mundial de Roma 2009, lo que la impulsó al primer sitio en su tercer intento, lugar que mantuvo para ganar en la plataforma de 10 metros.

Mientras que Iván García y Germán Sánchez presentaron en los Olímpicos de Londres 2012 el clavado 409 C (cuatro vueltas y media adentro en posición C) con valor de 4.1, el cual ejecutaron en su cuarto turno y los mandó al segundo sitio, lugar que mantuvieron hasta el final.

“Ya en el nivel competitivo no nada más son los chinos, sino los mexicanos, los canadienses, los que estamos peleando un lugar y eso se debe a que el nivel está subiendo, estamos cambiando el grado de dificultad y todos queremos estar entre los mejores”, declaró Espinosa.

La sudcaliforniana volverá a practicar desde la plataforma el clavado de tres y media vueltas en holandés, ya que volvió a recibir el grado de 3.1, porque después de haber ganado el Mundial en el 2009 bajó a 3.0.

“Tengo una buena lista, tanto del trampolín de tres metros como el de la plataforma es un buen momento porque volvieron a subir el grado de dificultad a un clavado que le habían bajado antes de los Juegos Olímpicos, eso me ayuda a seguir adelante e intentar subir a podios mundiales”, dijo la clavadista.

Además, los entrenadores buscan arriesgarse y es la idea de Iván Bautista con sus pupilos.

“Mucha gente dice que aumentar el grado es el factor importante y lo voy a seguir haciendo por las generaciones futuras que querrán intentar otros clavados más difíciles, que ellos vean que trabajando e intentando sí se puede y quiero dejar ese legado para los niños que vienen incorporándose. Por lo pronto, estoy buscando con Iván García más grado de dificultad, esta vez voy a usarlo para jalar a Germán Sánchez con el clavado de cuatro y media al frente en B”, dijo Bautista.

Sin embargo, los saltarines son conscientes de que no solo con un clavado se puede ganar una medalla, sino que deben tener una buena base de intentos.

“Es importante implementar nuevos saltos si quieres seguir buscando o cosechando medallas y hemos visto que otros clavadistas están haciendo cosas nuevas. Sin embargo, no se gana solo con un clavado, hay que seguir trabajando también con los demás. Debes verificar si te conviene o no, si estás haciendo buenos puntos con los otros clavados y ya depende de ti si buscas algo más”, señaló Sánchez.

El salto con mayor grado de dificultad que buscan implementar suelen ejecutarlo en competencias donde no arriesgan mucho el valor del resultado y así miden si les reditúa.

“La serie que tengo en tres metros es bastante competitiva, tengo un clavado que hice en las dos primeras fechas de la Serie Mundial de dos vueltas y media con tres giros y que vale 3.9, pero falta pulirlo. Ese salto me puede dar 80 o 90 puntos y todavía está en calificaciones de siete, falta poco para que me salga mejor”, explicó Rommel Pacheco.   

EL DATO

La calificación se da con la evaluación de los jueces del salto, se elimina la menor y la mayor, se suma el resto y se multiplica por el grado de dificultad.