A hombros Ponce y Luque

En la Santa María de Querétaro por el corte de dos orejas cada uno. El Pana pegó un petardo de los que suele dar.

Enrique Ponce, matador español
Enrique Ponce, matador español (Reuters)

QUERÉTARO

Gran corrida ofreció la empresa encabezada por Pablo Álvarez conocido socialmente como “Palillo”, quien se perfila para ser el próximo empresario de la Monumental México. Corrida nocturna extraordinaria en la hermosa plaza Sta. María  de Querétaro. Toros muy bien presentados de Ordaz y San Isidro.

Juego del ganado: 1°, 2° y 6° de Ordaz criados por la afable familia Ordaz y los de San Isidro 3°, 4° y 5° por la familia Guerra. 1o noble 2o también noble que se acabó pronto 3o bueno 4o no aprovechado 5o incierto descastado 6º descastado que se dejó.

Más de un tercio de entrada con llovizna hasta el 3°, que posiblemente ahuyentó al público ante singular cartel hispano mexicano. El Pana, Ponce y Luque.

 Abrió el festejo el tlaxcalteca Rodolfo Rodríguez “El Pana” con su peculiar singularidad. Recibió a porta gayola con gallardía y logró algunos lances vistos de capa; no quiso ni pudo parar los pies con la muleta. Se tiró a matar después de solamente pegar una tanda. Infinidad de  pinchazos. Ponce y Luque le asistieron en la brega para que, por unos segundos, no se le fuera su toro en turno vivo. Dos avisos y la gente se puso de uñas contra El Pana. Casi idéntico ocurrió en su segundo. Mucho exhibicionismo y pies muy inquietos. Gritos de “toro, toro” lo calaron, Pego otro petardo digno de su casa y salió abucheado. Escuchó en total cuatro avisos.

El Valenciano Enrique Ponce lució de manera muy artista de capa. Con la muleta ante un incierto se mostró esforzado para que el toro se entregara. Logró pegar muy buenos muletazos. Pinchó y posteriormente fulminó con media trasera suficiente. Se retiró entre algunas palmas. A su segundo Enrique logró dominar y meter al canasto de su toreo a un rajado con muy poca clase. Llegó a pegar dos poncinas a pesar de que el toro estaba prácticamente ya pegado a tablas. El juez le concedió dos justas orejas que paseo entre la aceptación general.

El sevillano Daniel Luque lució enormidades con la capa. Su cuadrilla le hizo pasar muchas vergüenzas. Daniel con la muleta se sentó en los riñones, erguido de cuerpo echó la pata pa'lante y vimos una hermosa faena con los pies más que plantados que caló hondo en todos los asistentes. Bien rematada con tres cuartos de espada en buen sitio, que bien valió cortar dos  orejas que el remolón e inepto Juez dio a regañadientes sin pararse siquiera de su asiento. Pobre fiesta cuando cae en manos de supuestos sapientes., Luque volvió a lucir enormidades ante un toro menos propicio con el que cerró plaza; sin embargo no se amilanó y volvió a entregarse como si fuese un incipiente novillero. Desafortunadamente pinchó pero la puerta grande ya la tenía asegurada.

Vaya sorpresa la que nos dimos al asistir a una plaza donde se dan muchas corridas que no pasan a la historia, pero esta corrida nos hizo recordar las hazañas y triunfos de Paco Camino y Manolo Martínez que hace ya algunos años a quienes disfrutamos de esta hermosa fiesta.

¡La fiesta está más viva que nunca!