Río 2016, la prueba de Brasil

Durante el discurso de toma de su segundo poder en el gobierno de Brasil, Dilma Rousseff destacó que los ojos de todo el mundo estarán presentes en Río de Janeiro durante los Juegos Olímpicos

Dilma Rousseff, presidenta de Brasil
Dilma Rousseff, presidenta de Brasil (Reuters)

BRASILIA, Brasil

Los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 revelarán al mundo la capacidad organizativa de Brasil, aseguró hoy la presidenta reelecta Dilma Rousseff en el discurso pronunciado ante el Congreso después de tomar posesión de su segundo mandato, que terminará en diciembre de 2018.

"En 2016, los ojos del mundo estarán puestos una vez más en Brasil, con la celebración de los Juegos Olímpicos. Tenemos la certeza de que una vez más, tal como ocurrió en el Mundial, nosotros demostraremos la capacidad organizativa de Brasil", expresó la mandataria al recordar que la cita tendrá lugar "en una de las más bellas ciudades del mundo, nuestro Río de Janeiro".

Rousseff se refirió así al éxito alcanzado por el Mundial de futbol de Brasil 2014. Pese al fracaso de la selección anfitriona -que quedó excluida de la lucha por el "hexacampeonato" al caer por un histórico 7-1 ante Alemania en semifinales-, no se confirmaron los temores a problemas logísticos derivados de los graves retrasos en la preparación.

El político comunista Aldo Rebelo, quien en calidad de ministro de Deportes supervisó la organización del Mundial, no podrá hacer lo mismo en la recta final de la preparación hacia los Juegos de Río, ya que ha sido trasladado a partir de hoy a la jefatura del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

El nuevo comandante del Ministerio de Deportes es George Hilton, un pastor de la neopentecostal Iglesia Universal del Reino de Dios y periodista radial cuyo nombramiento para el cargo desató una agria polémica en Brasil.

Hilton, que integra el derechista Partido Republicano Brasileño (PRB), jamás ha trabajado en el ámbito deportivo y acaparó titularesen Brasil en 2007, cuando fue detenido en el aeropuerto de Belo Horizonte con once valijas y cajas cargando dinero en efectivo supuestamente obtenido gracias a donaciones de los fieles.