Diego y Juli también aprueban

Ambos toreros tuvieron una buena tarde en Aguascalientes, donde principalmente Silveti hizo gala de sus habilidades con la capa 

Diego Silveti, torero mexicano
Diego Silveti, torero mexicano (EFE)

AGUASCALIENTES

Nuevamente se brindó una gran tarde en Aguascalientes. Un toro de bandera de Fernando de la Mora. Juli y Diego la bordan. Fermin IV una oreja. Gamero, en otra división corta un rabo.

8a de feria. Monumental de Aguascalientes. El aviso local anunció que rejoneador truco .Un percance y cerrará plaza, si es que llega. Vaya falta de respeto.  Perdón Gamero. Lleno total y expectativa equivalente a  Toros de Montecristo criados en Tlaxcala por Don Javier Mercado Lamm.


1o sin fondo 2o que acometía sin clase 3o sin transmisión  4o débil y noble 5o repetitivo, no entendido 6o devuelto por poco trapío. 6o bis manso rajado 7o para el rejoneador de Fernando De la Mora pronto que le dio arrastre lento el juez. 8o de regalo de bandera 
Julián López, “El Juli” hizo gala de poderío con su muleta. Mato de casi entera trasera y desprendida que le valió para saludar en los medios. Con su segundo puso la casta que le faltó a su toro que termino por dominar además de su público. Le tocaron el corrido de "Viva Aguascalientes" mató de entera efectiva y fulminante como él lo sabe hacer para cortar dos orejas entre el gran clamor popular.

El Guanajuatense, Diego Silveti se mostró muy aseado con la capa. De muleta se mostró voluntarioso abusando un tanto del pico. Mató de varios pinchazos y estocada para retirarse entre abucheos. Con el 5o se cansó de pegar excesivos muletazos sin ton ni son. Trato de torear al toro y después al público y las cosas se le dieron igual. Mató de pinchazo trasero y tres cuartos tendida. Salió de nuevo abucheado. Regaló uno más Diego donde se sintió muy a gusto y toreo con un  toreo de hermosura de capa. De muleta lucio mucho con un toro que iba de largo y suave, donde el juez le concedió el indulto.

El nieto del Maestro Férmin. Fermin IV nunca entendió a su complicado tercero. Toreó como pudo pero sin efectividad alguna. Mató de una estocada caída  y no pasó a más. Con su segundo bis se sintió en ocasiones a gusto toreando a un toro que iba de largo después de dejarse pegar algunos muletazos. El Juez concedió una oreja totalmente localista. Allá él y su administración.

Juli también  refrenda su sitio al cortar dos merecidas orejas.  Silveti pega duro al regalar un toro que lo ayudó a reencontarse. Y Armilla IV nos deja obtusos a los románticos que queremos pensar que puede heredar al menos la mitad de la mano izquierda de su dinastía. Gamero corta un rabo en otra división de gustos, ante un público feriante