Ser mamá, otra competencia

Para las atletas, la maternidad es el momento de experimentar cambios físicos y en que el deporte llega a pasar a segundo plano, ejemplo de ello son Iridia Salazar, Marisol Romero, Ana María Torres y Yesenia Villarreal

Ana María Torres, boxeadora mexicana
Ana María Torres, boxeadora mexicana (Mexsport)

Ciudad de México

Cambios físicos, dejar por un tiempo el deporte que aman o reducir las horas de entrenamiento, son las circunstancias con las que lidian las atletas cuando les llega el momento de vivir otra etapa de su vida: ser madres.

Hoy se celebra el 10 de mayo, Día de las Madres, y las deportistas que ya vivieron el proceso de ser mamá o están por experimentarlo, disfrutan la nueva etapa recordando lo que han dejado de lado para buscar ahora una medalla en esta carrera.

"Me retiré un tiempo del taekwondo porque quería realizarme como mujer, tuve mi primera hija y después seguí entrenando, pero cuando tuve a mi segundo hijo al año empecé de nueva cuenta a entrenar y competí en algunas ocasiones. Se requiere de mucha disciplina y alimentar a tu cuerpo a lo que estaba acostumbrado porque yo desde los cinco años he practicado el taekwondo y no sabía que no podía dejarlo ni estando embarazada y mi cuerpo me reclama siempre hacer una actividad física y cuando no lo hago lo extraño", declaró Iridia Salazar a La Afición.

Algunas atletas están acostumbradas a tener el cuerpo atlético al practicar algún deporte; sin embargo, esto deja de importar cuando llega el momento de convertirse en madre. "Es difícil ver tu imagen atlética durante muchos años en un espejo y de repente ver cómo se va transformando el cuerpo, en engordar y que te crece la panza, de cierta manera es cuestión de imagen porque piensas 'qué va a pasar', pero ya después la recuperación de una atleta es más fácil y te ayuda para que vuelvas a los entrenamientos rápidamente", indicó la corredora con vallas, Yesenia Villarreal.

Además, las competidoras deben programar el embarazo en momentos donde no haya eventos importantes y así no interrumpir el momento clave en el ciclo olímpico.

"Obviamente hay muchas personas que programan los embarazos con un tiempo de anticipación para que les dé el tiempo de realizar los objetivos importantes que haya en el ciclo olímpico, pero la verdad es que siempre he creído que los niños necesitan sentir que la mamá esté ahí. Hay mucha gente que a lo mejor puede involucrar su vida familiar junto al deporte pero yo decidí dejar ese tiempo de lado para brindárselo a ellos y a mí, ya que había estado casi 15 años en la selección y también vino un desgaste emocional, sentí que era un buen momento para darme un respiro", dijo Salazar.

Cuando las circunstancias cambian y los embarazos no son programados a las atletas no les queda más que interrumpir su carrera deportiva, como es el caso de la boxeadora profesional Ana María Torres.

"Tuvimos que parar, pero todo vale la pena y es por algo. Lo que ha pasado en mi carrera es muy bonito, entonces no me arrepiento de nada a pesar de que haya parado en el mejor momento, pero cuando veo a mis niños eso ya no pasa por mi cabeza, estoy tranquila y feliz, sigo mi vida, hay tiempo para todo", mencionó la pugilista.

Incluso, hay quienes corren con suerte cuando no es programado, como es el caso de la fondista Marisol Romero, quien en pleno inicio de ciclo rumbo a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 se convertirá en madre.

"Supe en diciembre que ya llevaba tres meses de embarazo y nos cayó un poquito de sorpresa por el tiempo que llevaba entrenando.

Estoy disfrutando mucho esta etapa y no me he quedado con las ganas de algo ya que he vivido todos los eventos importantes desde Centroamericanos hasta Olímpicos. El hecho de tener un bebé no está relacionado con el deporte, debe estar relacionado con que realmente lo quieres, no como lo hayas planeado; sin embargo, llegó en buen momento ya que ahora los Centroamericanos de Veracruz son hasta noviembre", mencionó Romero.

Así, las prioridades cambian para ellas. Antes lo primordial era el deporte que tanto aman y que practicaron toda su vida, pero eso queda en segundo plano.

"Es muy difícil ser mamá y atleta, antes entrenaba cinco horas diarias, ahora ya no porque llevo a mis hijos a la escuela, a clases de natación, de música, porque lo importante es que mis niños crezcan y tengan una carrera para salir adelante y tratar de darle lo mejor a ellos. No me alejo del boxeo ya que sigo con los dos gimnasios y estamos con peleadores amateur y profesionales", concluyó La Guerrera.