Buen ensayo para el Tri americanista

El América de Miguel Herrera empató de visita con Cruz Azul; el DT volverá a dirigir en Liga hasta la fase final.

Ciudad de México

A la derrama de tensión y dramatismo que se vivió en el duelo pasado entre Cruz Azul y América (ya llamado por muchos el Tri amarillo), esta vez se impuso un duelo de menos taquicardias. El clásico joven fue cambiante e irregular, aunque ejemplar por la entrega de ambos conjuntos en ciertos lapsos y bajo la lluvia que impidió un juego brillante y que, de paso, retrasó el arranque 45 minutos por los charcos que había en la cancha.

El buen futbol estuvo de parte de los dos en algunos chispazos, pero ninguno hizo de los detalles sus aliados para superar al rival. América vivió su último partido de la fase regular con este cuadro, pues se desmantelará para luchar por un boleto al Mundial de Brasil 2014, la mayoría de este equipo se enfundará en la casaca verde y no volverá a ver la amarilla hasta la Liguilla. Así que, el duelo ante los cementeros fue buena prueba para ellos, eso sí, nada comparado con lo que van a enfrentar.

Cruz Azul comenzó a jugar, tras 63 minutos de iniciado el duelo contra América. Los cementeros sobrellevaron un duelo que no tuvo en su esencia espectacularidad, y que durante varios lapsos del encuentro derrochó letargo, pero al minuto 45 se les escapó de las manos con un gol de Luis Gabriel Rey.

A los celestes les faltaba prender la mecha. No había jugadas filosas que pudiera romper esa defensa del América, y los visitantes poco tuvieron para convertir un segundo tanto que hubiera complicado aún más a los de azul.

Así que, por las contadas ocasiones que tuvo La Máquina, todo indicaba que los pupilos del Piojo se irían con un triunfo, la mayoría de ellos con los tres puntos y directo a la selección mexicana. Pero no fue así, porque los celestes recordaron cómo crear peligro, y porque Achille Emaná tuvo esas ráfagas de velocidad, precisión y fuerzas que combina muy bien con los dribles, aunque el gol cayó en una jugada a balón parado con un remate con la cabeza de Amaranto Perea.

América inició con mayor empuje, trató de copar el área azul, y por momentos lo consiguió, aunque, sin duda, los cementeros estuvieron bien parados y sacaban cuanto balón los amenazaba.

Aún así, las Águilas dieron un buen susto con un disparo de Raúl Jiménez que no llegó al lugar deseado, pero que levantó al público de sus asientos por la cercanía que tuvo a la portería.

Cruz Azul trató de responder, pero no podía pasar de los tres cuartos del campo, y cuando lo consiguió, casi siempre por izquierda, no proyectaba hacia el marco de Moisés Muñoz.

Los visitantes, mientras tanto, aprovechaban las que tenían. Miguel Layún encara a cuanto se le pone enfrente, está confiado, y por ello el atrevimiento le sirvió para llevar el esférico en un par de ocasiones a línea de fondo. En una de ellas sacó un centro que cortó Jesús Corona.

Los jugadores se notaban temerosos en algunas jugadas por lo dañado del césped, y claro, esta situación no dejó que el encuentro se desarrollara en las mejores condiciones, en varios sectores del terreno de juego el balón no rodaba como de costumbre.

Entonces apareció Achille Emaná con un tiro potente que salió desviado. De esas requerían los cementeros para cimbrar al enemigo, pero se les complicaba dejar atrás a la defensa americanista. El Chaco era bien custodiado por Paul Águilas y Juan Carlos Valenzuela. Mientras que Mauro Formica fue contrarrestado por Miguel Layún, y la que tuvo, no llegó al lugar deseado.

Una de las más peligrosas del cuadro de Copa fue un tiro de Luis Gabriel Rey, quien quedó solo frente a la portería, bajó el balón, pero su tiro salió muy arriba.

El partido se notaba parejo en los últimos minutos de la primera mitad, mucho juego en el mediocampo y con algunos intentos por parte de ambos cuadros. Chaco intentó un tiro desde la banda izquierda, pero Moisés Muñoz estaba atento y se quedó con la de gajos.

Cuando se creía que el descanso llegaría con un empate a ceros, el América sorprendió con un centro de Layún que remató Luis Gabriel Rey, y así llegó el 1-0.

El segundo tiempo cayó en un letargo mayor, con emociones contadas y sin mucho veneno. La lluvia volvía a caer sobre el Estadio Azul que miraba todo el trabajo que le costaba a los dos conjuntos.

Al minuto 63, Cruz Azul creo el peligro que no había conseguido en lo que iba del encuentro. Achille Emaná hizo gala de ese estilo potente, caracolero que lo ha caracterizado, y sacó un disparo que llevaba fuerza, pero que Paul Aguilar sacó en la raya para evitar la caída de su marco.

Unos segundos después, Pavone remató con la cabeza, pero de nueva cuenta Aguilar evitó el tanto celeste al tapar el balón con el pecho.

Pero la insistencia celeste no cesó y al minuto 70, tras un cobro de tiro de esquina, Amaranto Perea sacó sus dotes goleadores con un remate con la cabeza que penetró la red de Muñoz.

Los siguientes minutos prosiguieron sin mucho que destacar, algunas jugadas que prometían, pero que no cumplieron, y al final, se pactó un empate a un gol.

América no deja de sumar puntos y ahora se va la mayoría de este equipo a otra misión mucho más complicada que la Liga: a salvar a la selección mexicana de sus crisis. Cruz Azul, en cambio, tendrá que apretar más en esta recta final del torneo para aspirar a los primeros lugares de la competencia.