Bernando Segura pasa la estafeta a sus hijos

El medallista olímpico Bernardo Segura heredó el gusto por la caminata a sus hijos a quienes entrena y les siembra la filosofía ganadora que lo llevó al podio en los 20 kilómetros de marcha en Atlanta 1996

Bernardo Segura, en el recuadro sus hijos
Bernardo Segura, en el recuadro sus hijos (Mexsport y Especial )

TOLUCA, Estado de México

En el próximo verano se cumplirán 20 años de aquella hazaña que puso el nombre de Bernardo Segura en la historia del olimpismo mexicano, una medalla de bronce en Atlanta 1996 que lo ratificó entre los mejores andarines del mundo, que lo puso como parte de la tradición ganadora de la marcha mexicana, un metal que ahora también es la motivación de sus hijos, pues al igual que él sueñan con meterse a los libros de medallistas en justa veraniega.

Segura Rivera ahora es entrenador, un profesor que le imprime a sus alumnos esa filosofía ganadora que lo llevó a la élite del atletismo mundial.

Entre sus pupilos hay dos con su sangre, Brandon y Jefferson, sus hijos, que pese al parentesco, no tiene trato especial ni caminan menos que el resto, aunque sí es ellos donde tiene sembradas su más  amplias esperanzas.

Y es que Bernardo sabe que sus vásstagos deben continuar con calidad una tradición familiar de más de 25 años, con andarines que alcanzaron glorias nacionales e internacionales, por su puesto, esa medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Atlanta es la mayor referencia de la familia Segura.

"Prácticamente este año el mayor de mis hijos, Brandon, que tiene 19 años, toma la estafeta de mi familia, llevamos más de 25 años dentro de la marcha.

Surgió mi hermano Jorge que fue campeón juvenil, mi primo Omar que estuvo conmigo en Olímpico, ha estado entre los ocho mejores del mundo, mis hermanas que fueron a Centroamericanos de atletismo, una prima que fue a un Mundial juvenil pero ella no es Segura, ella es Rivera, varios familiares han estado en eventos internacionales, mis hijos desde que tiene uso de conciencia me reconocen como marchista y eso influyó para que ellos también sean ahora andarines, y eso sí, si no tuvieran las condiciones yo mismo les diría no tienes con qué y dedícate a otra cosa, afortunadamente creo que van por buen camino”, explica Bernardo Segura.

CHIP GANADOR

Brandon, el mayor de ellos con 19 años, debutó en la categoría libre este año en el Challenge de Ciudad Juárez, donde quedó décimo pero con un tiempo muy cercano a los ganadores.

La tirada de Bernardo Segura es que su hijo mayor mejore en tiempos, con un proceso llevado sin precipitaciones y que dentro de cuatro años esté colocado entre los mejores tres o cuatro de México, con marcas que le permitan pelear a nivel internacional.

Jefferson aun compite como juvenil, rankeado cuarto a nivel nacional y quinto en su categoría en la justa de Chihuahua. El menor todavía compite en Olimpiadas Nacionales y también lleva un proceso moderado, sin acelerar nada.

Eso sí, desde ahora Segura Rivera le deja claro a sus hijos que los prepara para ser un atleta exitoso, fuera de lo común y con mentalidad de ganar donde sea, pues no quiere que sean “uno más, uno del montón”.

“El entrenamiento es el entrenamiento, saben que si quieren llegar a hacer alguien deben entender que hay disciplina, responsabilidad y sacrificio, si les pesa hacer cuatro o cinco horas de travesía en el Nevado de Toluca, o les pesa hacer 35 kilómetros de caminata o 150 kilómetros a la semana, si eso les pesa mentalmente no están aptos para la caminata, por eso quiero darles una formación integral, porque no basta con decir ya eres el mejor de México, o ya estas entre los mejores o vas ir a una Copa del Mundo, porque de esos tenemos a varios, se trata de ir a ganar, de luchar, que se vea la actitud y el carácter, voy a ganar y voy a pelear”.

Pero además de ser entrenador, Bernardo asume su rol de padre, de solventar la preparación de sus hijos y de buscar opciones económicas para materializar sus anehlos deportivos.

Al igual que le sucedió a él en sus inicios, muy pocos quieren apoyar a sus hijos, situación que lamenta pues no entiende como las autoridades estatales y federales mantiene apoyos a marchistas que por muchos años nunca dejaron de ser promesas, atletas que no han dado el estirón. Para el oriundo de San Mateo Atenco la apuesta de las autoridades deportivas debería estar en los jóvenes, quienes tienen mentalidad que puede resurgir la marcha mexicana.

“Es caro, costear el alto rendimiento de un solo deportista es caro, por ejemplo ahora para ir a dar la marca para Juegos Olímpicos requerimos por lo menos una semana en Asia, en este caso estamos pensando ir el 23 de abril a China, un boleto a China redondo sale en cerca de 30 ml pesos, una semana para dos personas estamos hablando de casi 90 mil pesos y difícilmente alguien puede solventarlo”.

MEDALLA EN 2020

Brandon Segura tiene claros sus objetivos y sus tiempos, aunque buscará dar la marca olímpica el próximo mes en China, sabe que por ahora todo será aprender y sumar experiencia, pues su meta es la justa olímpica de Tokio 2020, donde el podio es su único objetivo.

“Desde siempre, desde que yo nací ya era medallista Olímpico, tenía dos meses cuando fue. Con fotos, videos lo vi y me motivo saber que fue un gran deportista y por eso es bonito seguir sus pasos. Siempre va a haber comparación con mi papá, se puede tomar como una presión o como una motivación, pero depende de uno, prefiero tomarlo como motivación y es una gran responsabilidad, primero Dios saldré adelante”.

Por su parte Jefferson Segura sabe que su proceso aun es más largo, pero que el tiempo forjará su sueño de emular a su padre y colgarse un metal olímpico.

“Yo aspiro a una medalla olímpica, desde que empecé decidí que ese era mi sueño. Estoy consciente del apellido que tengo y lo veo como una motivación, algo que me imagino o sueño es que vena en mi que un hijo de un medallista olímpico también puede ser medallista en Juegos Olímpicos, eso es lo que me motiva”.