La incubadora de maratonistas africanos en México

Más que por conseguir una medalla,l os atletas africanos compiten en los eventos de ruta en México para obtener los premios económicos que se otorgan

Hillary Kimaiyo
Hillary Kimaiyo (Mexsport)

CIUDAD DE MÉXICO

En México las carreras de ruta representan una forma de supervivencia para la mayoría de los fondistas africanos que radican en el país y los que vienen del extranjero, al ser esta disciplina su única fuente de trabajo; situación que, sin embargo, no es exclusiva del territorio nacional.

"La convocatoria a los maratones que se realizan en México es abierta, cualquier competidor puede participar y esta tendencia que los kenianos y etíopes vengan a competir por el dinero no pasa aquí, sino en todo el mundo. Un ejemplo es que los de Nueva York y Chicago también los ganan ellos, así que estas competencias las ven como un modus vivendi", señaló Antonio Lozano, presidente de la Federación Mexicana de Asociaciones de Atletismo (FMAA).

Un ejemplo fue el Maratón de la Ciudad de México del domingo, donde el podio, tanto en la rama varonil como en la femenil, fue completamente africano; con ello el primer lugar se embolsó 450 mil pesos, el segundo 300 mil y el tercero 150 mil.

"Los kenianos y etíopes en México se presentan en todos los eventos donde hay premiación en efectivo, viven de las carreras y están regulados por Migración para estar registrados en la FMAA y que puedan participar en los maratones. En México tenemos pocos especialistas y los africanos se lucen; el mejor nacional está lesionado, que es Juan Antonio Uribe, y en mujeres esta Madaí Pérez, pero también tiene problemas físicos", apuntó el comisionado de carreras de ruta en la FMAA, José Luis Morales.

En el país, sobre todo en Zacatecas y Estado de México, viven 38 africanos que se dedican a correr en los maratones para sobrevivir.

Un caso es el del keniano Hillary Kimaiyo, quien llegó en 2007 a competir en los eventos nacionales y desde ese entonces decidió quedarse, incluso ya cuenta con la nacionalidad mexicana.

Kimaiyo ha ganado en tres ocasiones el Maratón de la Ciudad de México (2007, 2008 y 2010) y además ostenta el récord de ese evento, el cual impuso hace cinco años con un tiempo de 2:12:11 horas.

El fondista cuenta que en 2014 debió correr 12 maratones para saldar una deuda económica de 2 millones de pesos con el banco cuando los expertos indican que lo recomendable es participar en dos al año.

“Corrí 12 maratones, de los cuales gané tres, sé que es malo estar corriendo muy seguido, pero el año pasado tenía muchos gastos y por ello debí estar en un maratón casi cada ocho días. Estas carreras son nuestra fuente de trabajo y todos los africanos andamos por el mundo corriendo; en otros países me dan un pago por participar, como en Corea, Estados Unidos y Canadá. Hacemos dos sesiones diarias de entrenamiento, ya que si no es de esta manera sería imposible ganar”, indicó Kimaiyo.

Además, la altura a la que entrenan los africanos, en las ciudades de Zacatecas y Toluca, les sirve como campamento para llegar en buenas condiciones a las competencias realizadas en otros países.

“Entrenar en México te da la ventaja de salir a otros países, ya que te ayuda la altura, tengo 10 años viviendo en Toluca y ahora ya siento como si estuviera en mi país. Antes trabajaba con Nike y nos buscaba carreras, pero después me tuve que venir a México, donde tenemos que ganar dinero y así pagar la renta de los departamentos, ya que entre todos nos dividimos los gastos”, indicó el keniano Christopher Kiprotich.

No solo en los maratones los africanos buscan los premios económicos, sino también en las carreras de 10 kilómetros y en los medios maratones, aunque hacen todo esto sin un entrenador que los guíe.

“En un año he llegado a ganar hasta 50 mil dólares y es un buen dinero, las competencias de 10 kilómetros nos sirven para tomar velocidad y además hay eventos donde dan grandes premios; ya me he preparado con varios entrenadores de diferentes paí- ses y ahora eso no lo necesito, por lo que me entreno con mis compañeros y cada quien se hace un programa”, concluyó Kimaiyo.