Año Nuevo y los 108 Saludos al Sol

La secuencia clásica de 12 asanas, o posturas de Surya Namaskar, es una oportunidad para inyectar energía y lograr las metas de este ciclo que inicia


Año nuevo y los 108 saludos al sol
Año nuevo y los 108 saludos al sol (Especial)

CIUDAD DE MÉXICO

Dicen antropólogos y sociólogos que el ser humano es una criatura ritual. Lo que es afuera es adentro y los rituales conectan con el inconsciente colectivo y con ese mundo no material, intangible y sutil que también nos conforma y a todo lo que nos rodea, pero que no siempre tenemos la capacidad de percibir.

Esta certeza de que los rituales nos acercan de manera automática mediante la experiencia, a comprensiones que de otra manera son difíciles de obtener, la comparten diversas tradiciones y prácticas espirituales como el yoga. Tal es el caso de la práctica de los 108 Saludos al Sol, que se realiza para celebrar cambios de ciclos. Así que ahora que el calendario gregoriano transita de un año a otro, es el momento perfecto para llevarla a cabo.

Surya Namaskara, su nombre sánscrito, deriva de la palabra Surya que significa sol y Namaskara, que se refiere a saludo o reverencia. Para la tradición hinduista Surya es un dios benévolo capaz de sanar a los enfermos.

El sol representa la fuente de luz por excelencia, que a su vez está asociada a los estados espirituales “iluminados” de los grandes sabios y maestros. De ahí que los hindúes hayan venerado al sol tanto el corazón físico como el espiritual de nuestro mundo y el creador de toda vida, de ahí que con Surya Namskara se honre ritualmente esa luz que habita desde luego en el sol, pero también en todo y en todos.

De acuerdo a la revista Yoga Journal, a Surya también se le conoce como Savitri (el Vivificador), que según el Rig Veda “engendra y alimenta la humanidad de diversas maneras”. Además, puesto que todo lo que existe tiene su origen en el sol, como Alain Danizlou escribió en Los Mitos y Dioses de la India, “debe contener la potencialidad de todo lo que ha de ser conocido”. Para los hindúes, el sol es el “ojo del mundo” (loka chakshus), viendo y uniendo a todos los seres en sí mismo; una imagen del camino hacia lo divino.

Propósitos de año nuevo

Surya Namaskara trabaja especialmente con el chakra del plexo solar ubicado en el abdomen, el cual conecta con muchos de los más importantes canales energéticos del cuerpo. En este chakra se ubica la conciencia de la voluntad, lo que posibilita la consecución de proyectos y anhelos.

El hinduismo cree que lo primero que hay que hacer para alcanzar una meta, es sembrar una intención o Äúsankalpa‚ Äù (palabra en sánscrito que signifi ca intención, propósito, determinación). Un sankalpa es una frase corta y positiva que funciona como receptáculo de la energía emanada en la práctica del yoga para ser utilizada con una intención, ya sea para mejorar algún aspecto de la vida, cambiar algún hábito, o materializar cualquier deseo que en este caso puede ser algo que se quiera lograr en el año que inicia.

De esta manera al principio o al final de la práctica, después de agradecer y dedicar los logros obtenidos para el beneficio de todos los seres, se trae a la conciencia el sankalpa en cuestión pidiendo que llegue a buen término.

Además esta secuencia, que combina la respiración y el estado de conciencia generando una experiencia de complitud y totalidad, proporciona fuerza y elasticidad a los grandes grupos musculares, masajea los órganos internos, refuerza el drenaje linfático y vigoriza los centros energéticos y los puntos de acupuntura del cuerpo. Esta serie de asanas incrementa el flujo sanguíneo y la circulación, tonifica la columna vertebral y mejora la flexibilidad de las articulaciones.