América está listo para el clásico nacional

Tal como lo quería el Piojo, América llegará al juego contra Chivas con la calificación en la bolsa al cosechar 28 puntos; esta noche con seis cambios en el once titular venció sin problemas a Xolos.
Archivo Milenio
(AFP)

Ciudad de México

Once partidos le bastaron al América para convertirse en el primer invitado a la próxima Liguilla. Así de claro y conciso. Y aunque las matemáticas lo confirmarán hasta las últimas jornadas de este torneo, con 28 puntos es imposible que la calificación se le escape al campeón, y más si sigue manteniendo este nivel de juego que marca la pauta de la competencia.

Para muestra el juego de esta noche, donde Miguel Herrera hizo gala del enorme poderío que ostenta su equipo en este momento y lo parejo que tiene a todo su plantel. Con seis cambios en su once titular, sin sobresaltos, venció 2-0 a Tijuana, en el primero de los dos partidos pendientes que tenía en la agenda. Ahora, los cañones americanistas apuntan al Clásico contra Chivas.

Hoy, las Águilas son más líderes que nunca y no solo por los 28 puntos que suman en estos instantes (seis más que León, segundo de la tabla general), sino por lo parejo y compenetrado que luce.

El Piojo tocó todas sus líneas sin que se descompusiera su equipo: en la defensa Adrián Aldrete y Erick Pimentel suplieron a Miguel Layún y al Topo Valenzuela; la media fue nueva por completo con Jesús Molina, Osvaldo Martínez y Andrés Andrade en lugar del Negro Medina, Luis Mendoza y Rubens Sambueza; adelante, solo metió a Narciso Mina por Raúl Jiménez, quien está concentrado con la selección.

Lo de esta noche es un adelanto de lo que presentara Herrera en el último tercio de torneo donde, como él mismo lo ha declarado, rotará a su plantilla; y si las cosas le salen como ayer, el Piojo tendrá un serio dilema a la hora de encarar la Liguilla y tener que escoger a su once titular.

El juego contra Tijuana fue un escalón más de la inercia que trae este América. Aunque Xolos ya no luce como en sus mejores épocas, aún mantiene un cuadro respetable que poco pudo hacer en el Azteca. Apenas al minuto siete las Águilas tuvieron la primera de peligro, a través de un centro de Osvaldo Martínez que encontró solo a Narciso Mina; sin embargo, el ecuatoriano conectó un cabezazo justo a la posición de Cirilo Saucedo.

[b]YA ES COSTUMBRE[/b]

Pero así como ha pasado en esta temporada, y parte de la anterior, América se ha vuelto invencible en casa. Anoche alcanzó los ocho triunfos seguidos, igualando su mejor marca de la temporada 1981-82 y 1982-83. Así que solo era cuestión de tiempo para que Xolos sucumbiera.

Al 18’ América marcó su primer tanto en una jugada de tiro de esquina, en la que Paul Aguilar entró sin marca al área y sacó un derechazo que Pablo Aguilar intentó cortar, pero para su mala fortuna lo único que consiguió fue meter el balón en su portería.

Xolos intentó regresar y estuvo cerca en una acción donde el balón le quedó a Fidel Martínez, quien sacó el disparo que fue desviado por la zaga americanista a tiro de esquina.

Pero este América no pierde el ritmo ni el volumen. Al minuto 24 Osvaldito levantó la cara y puso otro centro medido al área chica, en la que apareció nuevamente solo Mina para tenderse de palomita y esta vez no perdonar. 2-0 y las Águilas ya navegaban en aguas tranquilas.

El conjunto de Coapa se hizo dominador del juego sin que Xolos pudiera ofrecer algo que diera la mínima sensación de resurgimiento. Es más, los de casa estuvieron cerca del tercero en una jugada en la que Osvaldito conectó un rechace, pero su disparo se fue por arriba de la portería de Saucedo.

El complemento fue un trámite. Al minuto 60, el Pipe Andrade se internó por la banda derecha y sacó un centro a la posición de Mina, quien prendió el balón de mala forma y éste se fue a estrellar al poste. Xolos tuvo leves llegadas, pero nunca estuvo cerca realmente de concretar.

Así América cumplió con el primero de sus dos juegos pendientes. Con el boleto a la Liguilla ya amarrado, ahora vienen las Chivas al Azteca, y pinta para ser la oportunidad de que estas Águilas se vanaglorien de todo su poderío.