Siguen a la fiera en Bodas y XV Años

Los aficionados han demostrado que no hay evento que permita que dejen de alentar a la fiera en los enfrentamientos.

Adolfo Luna quien se encontraba en la misa de los XV años de su sobrina.
Adolfo Luna quien se encontraba en la misa de los XV años de su sobrina. (Arturo Andrade)

León, GTO.

Adolfo Luna quién estaba en la misa de quince años de su sobrina se mostró desesperado, su angustia no era provocada por el gran evento de su familiar.

En ese momento esperaba que comenzara la misa, ya había iniciado el partido de las finales del futbol mexicano entre Monarcas y León.

A las afueras del templo del Sagrario, aun lado de la presidencia municipal, con unos audífonos escondidos bajo su playera y con los cables saliendo de la bolsa de su pantalón donde tenía oculto su radio, don Adolfo escuchaba atento el partido.

"Yo nada más vine a la misa pero en cuanto se acabe me iré a mi casa a ver el partido con unos amigos", dijo el apasionado seguidor de los esmeraldas. "Ahí traigo mi playera en el coche, nomás que la dejé ahí porque ni modo de venir al templo con la camiseta puesta".

Los aficionados de la fiera siempre dejan bien en claro que siempre hay tiempo de alentar a su equipo hasta en XV años, Bodas, Bautizos, donde sea, no se pierden el minuto a minuto del partido.

¡Felicidades la señorita que atrapó el ramo! Dijo la organizadora de una boda; mientras don Juan y don Cruz sintonizaban el partido entre León y Morelia.

Al mismo tiempo que esto ocurría, detrás de los arreglos florales un grupo de hombres con celulares disfrutaron de la transmisión en vivo del partido desde Morelia.

Así como don Juan y don Cruz, había varias personas en la ciudad captando la señal en sus radios, veían el juego por televisión o por sus dispositivos móviles desde las festividades de sus familiares.

A los 10 minutos de empezarse el partido estos aficionados salieron a disfrutar del partido con menos ruido por la música en vivo de la fiesta.

Don Juan y don Cruz no se pierden ningún partido a pesar de los festejos familiares, "pues esta vez se juntaron los dos, pero para los dos hay chance".

Sin poder ocultar la alegría de escuchar en la transmisión los goles anotados por la fiera, gritos reservados se dejaban escuchar en los espacios que dejaba la banda norteña en la música.

Al mismo tiempo que los novios y los asistentes llevaban a cabo el brindis tradicional, se veía el alboroto de ese grupo de amigos al escuchar que su equipo dominaba el juego.