Matosas entrenó a la Sub-17 del León

El equipo juvenil se llevó una grata sorpresa cuando Gustavo Matosas empezó a dar indicaciones para realizar los ejercicios.

Elementos del equipo Sub-17 que fueron entrenados por Matosas.
Elementos del equipo Sub-17 que fueron entrenados por Matosas. (Especial)

León, Guanajuato

No fue un día normal. Fue un día especial e inolvidable. Gustavo Matosas entrenó a la Sub-17.

Todo parecía como un día normal. Eran las 8:00 de la mañana y el entrenamiento de la categoría Sub-17 inició como siempre, pero pasada la media hora vino una grata sorpresa. Matosas, el exitoso, el entrenador del primer equipo, el bicampeón, el alumno de Tele Santana, el amigo de la infancia del Presidente de la república se acercó a ellos y se sumó a la práctica como si lo hiciera con el equipo mayor.

Gustavo llegó a Casa Club a las 8:30 de la mañana. Al bajar de su camioneta vio a la distancia algo que no le gustaba del entrenamiento juvenil: La falta de intensidad.

Así que, sin cambiarse el uniforme con el que hace sus prácticas, entró a la cancha sintética. No pasó ni un minuto cuando ya estaba dando indicaciones a su estilo. Gritando, empujando, motivando. Como es él: Enérgico, apasionado, efusivo, exigiendo el máximo esfuerzo. Con puño cerrado, con cara de pocos amigos.

“Nos dimos cuenta de cómo presiona a sus jugadores, cómo es exigente, cómo quiere que su equipo siempre tenga actitud y sea intenso. Nos dijo que las cosas nos pueden salir o no, pero nunca podemos bajar los brazos”, contó  Jorge Razo, un juvenil tímido ante una de sus primeras entrevistas, que juega como contención y su ejemplo a seguir es el “Gallo” Vázquez.

“El profe tiene la verdad. Por algo nos dice lo que nos dijo. Vean al “Gallo” lo que ha hecho, eso es motivante”, agregó.

“¡Más rápido, rápido! Tocála al pie. Eso, eso. Con intensidad”, grita Matosas mientras los jugadores realizan los ejercicios entre los conos ubicados como obstáculos y se ven aún sorprendidos por la visita del uruguayo.

Después de un ejercicio mal ejecutado, detiene el entrenamiento. Ordena que el jugador vuelva hacia atrás y lo repita. “¡Es la tercera vez que tiras un pase de mierda!”. El ‘chavo’ no se amilana. En la siguiente repetición, recibe los aplausos de Matosas.

A la siguiente jugada, se escuchó a Matosas decir lo que le dice a los mayores “tic-tac-tic-tac”, haciendo alusión a los pases cortos y rápidos que necesita.

Como nunca antes, los chavos aprendieron del mentor.

La firmeza que Gustavo demuestra con los jugadores del primer equipo, la transmite a los jugadores más nóveles de la institución.

‘Conmigo puedes fallar, pero siempre tienes que ser intenso’. Ese es el lema que Matosas presenta como estandarte ante sus dirigidos.

“Vimos que el trabajo del profe en verdad se refleja en el primer equipo”, dice un tímido jugador extraño a la grabadora que lo interroga sobre la práctica, al término de la misma.

Fue un entrenamiento inolvidable.

“Esto nunca lo voy a olvidar, quedará en mi mente siempre. Profes cómo él que no se vayan nunca”, dijo Razo.

Después de terminar la sesión con aplausos, Matosas tomó camino al vestidor porque tenía que vestirse para entrenar al primer equipo.