Señores de las áreas

Mauro Boselli y William Yarbrough destacaron en el campeonato del León, el argentino con goles y el portero enterró las dudas sobre su persona.

Ciudad de México

Los títulos se ganan en las áreas, manteniendo tu arco en cero y haciendo más daño en el del rival. Lo que todo entrenador desea es tener un tipo que vuele de palo a palo, que grite y baje la cortina cada vez que su portería se vea acosada. También, un técnico anhela tener un asesino en serie, que aproveche cada descuido de sus víctimas para asestar el golpe letal. Los dos suelen aparecer en momentos precisos y es cuando, habitualmente, los títulos acaban en tus vitrinas. León los tuvo, el título del Apertura 2013 da fe de ello.

En seis meses Mauro Boselli dejó claro que es sinónimo de gol, no puso pretextos para adaptarse, se dedicó a vivir con la mente puesta en el área rival. El delantero argentino entró a la Liguilla con la pólvora encendida,  El domingo, cuando América parecía un vendaval. Mauro se movió a la espalda del Maza Rodríguez, controló la pelota y pum, disparo raso y cruzado para vencer a Moisés Muñoz.

Boselli hizo lo mismo en la Final de ida, cuando casi de la nada se sacó un tiro que venció a Moi para el 2-0. Así fue su Liguilla. Ninguno de sus rivales —Morelia, Santos y América— se salvó de ver como Mauro convertía goles. Remate en estado puro.

Mauro está convencido de que fichar por La Fiera fue una decisión acertada. El argentino valoró la victoria, más por la exhibición que dieron en toda la serie, y comentó que “demostramos que el mejor equipo somos nosotros. América era el último campeón, pero sabíamos que jugando de la manera que lo veníamos haciendo nos íbamos a quedar con el título, este equipo sale a jugar igual en todas las canchas y eso no lo vamos a cambiar nunca”, dijo.

Admitió que hace seis meses llegó con las más altas expectativas, pero “fue un sueño, porque se me dio antes de lo que pensaba, no es fácil salir campeón, pero este equipo se lo merece y me da mucha alegría de que haya podido ayudar al equipo con goles”.

Mauro compartió que ganar como visitantes en un Estadio Azteca completamente lleno fue “hermoso, era toda gente de América y tiene un valor especial”. Sobre su percepción del futbol mexicano dijo que se trata de una competencia “linda, disfruté mucho jugando aquí y me quiero quedar muchos años acá porque me gusta mucho. Se dio un campeonato perfecto y espectacular y una Liguilla muy buena para todo el equipo”.

EN PLENA MADUREZ

Mauro Boselli celebra casi enfrente de la porra de América el primer gol en el juego de vuelta de la Final del Apertura 2013. Las cámaras enfocan al delantero argentino. Gustavo Matosas celebra, la banca de León también, la cabecera sur del Estadio Azteca monta una fiesta.

Pero hay un jugador al que casi nadie mira, William Yarbrough, un tipo de 25 años que llegó a ser visto como el punto más flaco del León en la Final, pero el resultado global arroja que América fue incapaz de vencer el arco William, porque el único gol que celebraron las Águilas fue un autogol de Nacho González.

William fue cogiendo confianza en la Liguilla, maduró sobre la marcha, no se arrugó. Era su primera fiesta grande y tras despojarse de los nervios mantuvo su arco en cero. Desde el partido de ida tuvo la fortuna de su lado, algunas intervenciones y rebotes que conservaban el cero. Y en el juego de vuelta la suerte le hizo un guiño cuando el disparo de Luis Mendoza dio en la base del poste y no entró a su arco, luego manoteó un tiro de Sambueza.

A partir de entonces William se agrandó, contuvo un cabezazo de Mina y luego fue enfriando cada tiro que llegó a su marco. Le ayudó que la artillería americanista tuvo la mira extraviada y en la amenaza más seria, su general, Rafael Márquez, evitó con una barrida el posible gol de Raúl Jiménez. Al final, William dijo que el del domingo, hasta ahora, ha sido el partido de su vida.

“Hasta ahora este es el juego de mi vida porque significa un título, fue el escenario perfecto, creo que no hay uno mejor para lograr un campeonato y frente a un rival como América que viste más. El Azteca lleno es un escenario magnífico, no me puso nervioso, al contrario, me motivo más”, dijo y agregó que nunca hizo caso de aquellos comentarios que lo menospreciaban. “Yo me enfoco en lo mío, no hago caso a eso, errores siempre habrá, hay que aprender de ellos, confiar en uno mismo siempre es importante y cuando la tienes no importa lo que digan”, dijo Yarbrough.