Los sirios desafían a la guerra y el terror para ver el Mundial

En la provincia de Raqa , bastión del grupo yihadista Estado Islámico en Irak , los jóvenes desafiaron el viernes la ira de los extremistas para poder ver el partido entre España y Holanda.

Sirios observan la televisión en un refugio
Sirios observan la televisión en un refugio (Reuters )

BEIRUT, Siria

En el norte de Siria, ni siquiera la guerra impide a Abu Ibrahim ver los partidos de la Seleçao y, como él, miles de sus compatriotas quieren seguir el mundial a cualquier precio, desafiando los bombardeos del régimen o las amenazas yihadistas.

En la provincia de Raqa (norte), bastión del grupo yihadista Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL), los jóvenes desafiaron el viernes la ira de los extremistas para poder ver el partido entre España y Holanda.

"Miembros del EIIL entraron en las cafeterías el primer día del Mundial y forzaron a los jóvenes a rezar. Nos dijeron que el fútbol alejaba nuestras almas de Dios", relató a la AFP, vía internet, Abu Ibrahim, que utiliza un pseudónimo por razones de seguridad.

"Así que vi el partido el viernes en casa de un amigo. Estábamos tan preocupados que tuvimos cuidado de no gritar en los goles", añadió.


Hincha de la selección brasileña, Abu Ibrahim es uno de los pocos que se atreven a hablar a la prensa de su oposición al EIIL.

Este grupo llevó a cabo esta semana una ofensiva espectacular en Irak y es acusado de las peores atrocidades como secuestros y ejecuciones sumarias.

"Quieren que todo sea triste y siniestro. Pero a mí me gusta la vida, me gusta el fútbol", subrayó Abu Ibrahim.

Se mofa de la debacle de la 'Roja' frente a los holandeses (5-1) en su página de Facebook: "Holanda arrasó a España, al igual que el EIIL invadió Irak", bromeó.

Cerca de Damasco, en la región rebelde de Moadamiyat al Sham, un voluntario en un hospital de campaña también sigue el Mundial.

"Éramos seis en casa a ver el España-Holanda. Pero, al igual que en la oposición siria, cada uno defendía un equipo", bromea Anas, en referencia a los opositores del régimen sirio, profundamente divididos.

Moadamiyat al Sham era un bastión rebelde, pero tras un largo asedio, firmó una tregua con el régimen.

Desde el inicio del Mundial, los vergeles donde tenían lugar los combates están ocupados ahora por pantallas gigantes para ver los partidos, inyectando algo de vida en esta región desgarrada por la guerra.

En la provincia de Idleb (noroeste), cuya mayor parte está en manos rebeldes y es bombardeada diariamento por el ejército, Ibrahim al Idlebi viste su camiseta con los colores de España y bebe mate (la tradicional infusión) viendo el partido.

"Hacemos todo para olvidar el asedio, los bombardeos y la muerte", explica a la AFP, vía internet.

Ibrahim admite que estuvo un poco triste por la derrota de España. "Pero, es un deporte y cuando el partido acabó, volví a mis tareas", afirmó.

En el mismo campo de Yarmuk, asediado por el ejército y donde más de 100 personas han muerto de hambre desde el pasado verano, también quieren formar parte del mundo del fútbol.

"El milagro del cerco: vengan a ver el partido Inglaterra-Italia gratuitamente en el centro de la juventud de Yarmuk. ¡Voy ya!", escribió un habitante del campo en Facebook el sábado.

En los sectores rebeldes de la provincia de Latakia (noroeste), la gente se amontona ante las pequeñas pantallas en los refugios.

"La gente se siente más segura viendo los partidos en los sótanos. Hay de todo, niños, jóvenes, rebeldes", afirma Omar el Jeblawi.

Pero, mientras fuera sigue una guerra que ha causado más de 162.000 muertos, algunos tienen la cabeza en otro lado.

"Siempre veía el fútbol antes de la revolución. Pero ahora ya no tengo tiempo", dice Adam al Khaled, en una ciudad cercana a Damasco.