Sueños Mundialistas: Raúl Jiménez, el niño goleador

Raúl Jiménez recordó el difícil camino que tuvo que recorrer para convertirse en futbolista, desde la etapa en la que no crecía, hasta las críticas con las que vive todo profesional

CIUDAD DE MÉXICO

No siempre fue el goleador que hoy en día se ha ganado la mirada de muchos. En algún momento, Raúl Jiménez fue el jugador al que señalaban por no crecer, porque algo le faltaba, pasaba por un lapso de sosiego que a nadie convencía y por ello le pusieron un ultimátum.

El delantero lo recuerda como un capítulo amargo, pero también como el momento en el que se le abrió un nuevo camino al éxito. "Hubo una temporada que estuve flojo, o tal vez como no jugaba me desanimaba, y pues me advirtieron que si no le metía ganas, me iban a dar de baja, y eso fue parte importante para seguir mejorando, para hacer las cosas de la mejor manera y llegar hasta donde ahora estoy".

Enseguida, mencionó que "por ahí me tardé en crecer, al nivel que estaba y no era un jugador un tanto habilidoso, yo estaba chaparrito y era jugador más de área y fue un paso en el que me tardé".

A los cinco años, a Raúl lo llevaron a Ciudad Cooperativa para pedir una oportunidad, y al mudarse al Distrito Federal fue a tocar la puerta al América.

"Ahí quedé campeón goleador, luego subí a fuerzas básicas, estuve cuatro años, luego tuve varios campeonatos en segunda. En la Sub 20 tuve el Tricampeonato, de cuatro me tocaron tres. No es fácil, pero ahí la llevo".

En su niñez tuvo la oportunidad de ir a Madrid, visitar el museo del cuadro merengue y admirar los triunfos de Hugo Sánchez. Por supuesto, el sueño era seguir los pasos del Pentapichichi.

"Me tocó esa experiencia, de ahí tengo una admiración hacia el Real Madrid, hacia Hugo y hacia Raúl (González), jugadores que se te quedan marcados", comenta Jiménez con una gran sonrisa y apenas parpadea para recordar que las chilenas eran parte de la euforia que desataba en él.

Por supuesto, es inevitable hablar del remate que sacó en el partido entre la selección y Panamá, ese que le dio al Tri tres puntos de oro para conseguir el boleto para el repechaje contra Nueva Zelanda.

"Siempre ese tipo de remates me han gustado, desde niño he tratado de hacerlos, de irlos perfeccionando y, bueno, el otro día contra Panamá lo saqué como recurso y fue gol".

Raúl estalló con toda la felicidad, "con la euforiade sacar lo que traíamos dentro por lo sucedido en el Hexagonal, que no habíamos podido conseguir buenos resultados, pero afortunadamente entró. Me ha tocado que muchas pelotas pegan en el poste y se van para afuera, como que ya estaba escrito quetenía que pegar y meterse".

Ese instante ya forma parte de sus mejores recuerdos. "Me han tocado los Juegos Olímpicos con la selección, el campeonato con América, la chilena contra Panamá, son momentos que van a estarguardados y bien presentes para mí".

El objetivo más grande se acerca. Raúl sabe que Brasil será un trampolín, que los ojos estarán puestos en el evento y que tras este torneo, el futbol europeo podría asomarse en su carrera.

"El Mundial es un sueño que tengo y después hay que pensar en lo más alto que es el campeonato delmundo, sabemos que no es fácil, pero conseguimos los Juegos Olímpicos. La selección va creciendo y va haciendo las cosas mejor. Europa siempre es unsueño para todo futbolista, pero si llega será en el momento que tenga que llegar".

La lucha por un lugar en el Tri no es sencilla, Oribe Peralta, Javier Hernández y Giovani dos Santos son sus principales competidores. Pero él no se achica ante ningún nombre: "Siempre es importante para mí trabajar y competir contra quien sea, todos tenemos las mismas posibilidades".

A Raúl le gusta reír, pero también existen los temas serios, en los que el tono de voz se vuelve más grave. Él sabe que cuando los goles no caen él es el malo de la película.

"Hay que hacer caso a las críticas constructivas, lo otro cada quien tiene su opinión y no me afecta, porque uno sabe lo que hace dentro de la cancha. Voy empezando pero hay que ser consciente de que  siempre vamosa estar en el centro de todo".

Explica que "hay que asimilarlo de la mejor manera pero sí estás en un equipo grande, pero por eso se necesitan cosas grandes, hay que dar lo mejor de sí para seguir cosechando este tipo de cosas".

Hoy día, a Raúl solo le importa cumplir una meta más, esa que puede presumir, porque pocos son los legidos y él a su corta edad ya ganó  una medalla de oro en Juegos Olímpicos, fue campeón con el América y va por su Mundial.