Brasil, entre manifestaciones y futbol

Las protestas en suelo brasileño van de la mano junto con la euforia por el arranque de la Copa del Mundo, que iniciará en siete días 

Las manifestaciones en Brasil no cesan
Las manifestaciones en Brasil no cesan (Ap)

Sao Paulo, Brasil

A una semana del arranque del Mundial, los brasileños calientan motores prestando su voz en las múltiples manifestaciones, que se han celebrando cada vez con más intensidad; sin embargo, no se olvidan de que son el país del balompié, ni dejan de lado sus ganas de que el balón de la FIFA comience a rodar.

Para la presidenta Dilma Rousseff, el torneo que comienza en Sao Paulo el próximo 12 de junio, y finaliza en Río de Janeiro el 13 de julio, será "el mejor de la historia", pese a que sus palabras se enfrentan con la opinión de un sector encolerizado de la población.

En la calle, los jóvenes lamentan la imagen que Brasil puede ofrecer si las cosas no salen: "Va a ser un desastre, solo hay que ver que hay estadios que no están terminados; aeropuertos con tiendas de plástico para recibir a los turistas", se queja Gabriel Zanetti, un joven profesional.

Zanetti alude a la polémica surgida sobre las infraestructuras que darán cobijo a uno de los mayores eventos deportivos del mundo para los que, según insiste el ministro en jefe de la secretaría de Aviación Civil, "los aeropuertos estarán preparados", aunque haya "obras inacabadas".

En obras también están aún varios de los estadios, como el Itaquerao de Sao Paulo, que recibirá seis partidos (entre ellos el inaugural) con gradas provisionales en los fondos, que solo han sido probadas con litros de agua.

"Al final no va a pasar nada, se va a celebrar todo con la mayor tranquilidad y vamos a dar la imagen de país del futbol", asegura Oscar Ramires, fotógrafo paulistano para quien "todo vaya a salir bien, se hayan hecho las cosas muy mal".

#NaoVaiTerCopa

En los últimos meses, los manifestantes contra el Mundial han acusado al gobierno de ceder soberanía ante la presión de la FIFA, para la que se ha elaborado una ley especial y que recibirá, por ejemplo, una indemnización si considera que las protestas entorpecen al torneo.

Así, el movimiento conocido como #NaoVaiTerCopa (No va a haber Mundial), que exige una mejora de los servicios públicos, se ha convertido en un actor más dentro del campeonato, aunque su fuerza podría verse afectada por el desempeño de la selección brasileña.

"Lo que haga Brasil en el terreno de juego tendrá mucho que ver con lo que suceda en las calles. Si la canarinha llega a las últimas rondas, estará todo mucho más calmado en la calle, pero si caen eliminados al principio, esto va a ser una olla a presión", predice Cleyton Soares, un manifestante.

Lo que haga el equipo de Felipe Scolari afectaría la que parecía ser una sencilla reelección de la actual mandataria, quien ha visto acercarse a sus contrincantes.

Mientras, las principales ciudades brasileñas, con la capital económica Sao Paulo a la cabeza, viven intensas y constantes jornadas de marchas, protestas y huelgas en los servicios, sobre todo en el transporte público.

Mientras, las selecciones han comenzado a llegar a sus sedes, algunas construidas para la ocasión (como la de Alemania en Salvador de Bahía) a jugar entre el descontento popular por los favoritismos del gobierno a FIFA y el fanatismo nacional hacia el deporte rey.