México deja que le Robben

La selección de Miguel Herrera se quedó a cinco minutos de eliminar a Holanda, que terminó agobiando la portería de Guillermo Ochoa, consiguiendo empatar y luego remontar con el penal marcado por el árbitro Pedro Proenca ante un clavado de Arjen.

FORTALEZA, Brasil

Otra vez las lágrimas, los verdes en el piso, de nueva cuenta la película de los últimos 28 años. México merecía más, pero Holanda fue frío en el momento preciso, apeló a su jerarquía y el Tricolor no pudo sostener el buen Mundial que había hecho, y así muere de lo mismo.

Miguel Layún se desgarraba de la tristeza, Javier Aquino se tiró en el césped, mientras el Maza Rodríguez daba manotazos al aire. A Jesús Corona le tocó consolar, al tiempo que Miguel Herrera reclamaba al árbitro por el penal en contra que había sentenciado a su equipo.

Se había terminado, Holanda le dio la vuelta al duelo en tres minutos (2-1), gracias a que los mexicanos les cedieron la iniciativa desde que Giovani dos Santos despertó la ilusión con su gol, y a un penal en contra que los mexicanos acusan como erróneo, y que selló la victoria del enemigo.

Además, un cambio inusual por parte de Miguel Herrera. Javier Aquino entró en la media cancha por derecha, Héctor Herrera se colocó atrás del delantero.

El Tri no aguantó el embate de los holandeses, la fórmula de cuidar un gol no le resultó a un equipo que desmoronó una excelente participación, jugando atrás. México había mostrado otra cara, una que olvidó durante gran parte del segundo tiempo.

El cuadro mexicano se plantó al comienzo sin temores, midiendo al rival, y con la intensión de seguir con el sueño. A México le costó embalarse en el primer tiempo, pero por lapsos lo hizo, y en Rafael Márquez y Héctor Moreno tuvo dos elementos de mucho ataque, pues sus trazos precisos, permitieron crear peligro al frente.

El Tri tuvo en Héctor Herrera y Andrés Guardado un apoyo para Salcido en la recuperación del medio terreno, donde por lapsos cedían terreno.

El primer disparo lo intentó Layún de larga distancia, pero salió muy desviado, y minutos más tarde probó con un tiro que apenas rozó el poste derecho que defendía Jasper Cillessen.

El rival pronto cambió de piezas con la entrada de Bruno Martins y la salida de De Jong apenas a los ocho minutos.

El mismo Layún aprovechaba los descuidos de Verhaegh, a quien se llevó en un par de ocasiones, al igual que a Vlaar; sin embargo, faltó alguien que diera el último toque a la bola. La respuesta llegó cuando Robben se llevó a Paul Aguilar por izquierda y llegando a línea de fondo, y tuvo que arreglar Márquez el error para apagar el peligro holandés.

Eran los momentos en que la batuta estaba en una dura disputa, ahora le tocaba a México ofender. Héctor Moreno sacó un trazo preciso para Gio, quien la dejó en Oribe y éste la cedió a Herrera, que entraba sin marca, pero su tiro salió desviado.

Enseguida, Herrera peleó el balón en el área, y cuando intentó cabecear, Vlaar elevó mucho la pierna para quitarle el esférico, pero el árbitro no marcó la falta.

Oribe pasó entre las piernas naranjas, la cedió para Gio, y golpeó la pelota pero salió floja y no le causó problemas a Cillessen.

A Herrera se le dificultó pasar a Blind, pero la opción para él fue tirar las diagonales, lo cual le funcionó a la perfección, ya que inquietó en la zona, pese a que hasta esos instantes, su esfuerzo no prosperaba.

Un acalorado Miguel Herrera aprovechó el tiempo de hidratación (al 30') para dar instrucciones, sobre todo a Miguel Layún, a quien le pedía llegar más a línea de fondo.

La pelota se paseaba en la media cancha, primero en piernas naranjas, luego en las verdes. Mientras tanto, las butacas de abajo se vaciaban, la afición buscaba la sombra ante el incesante calor en el Castelao.

La tensión llegaba con algunos roces por entradas fuertes, como la de Bruno Martins sobre Gio, quien previamente había tenido una oportunidad importante, tras meterse a terreno enemigo, pero de nueva cuenta, la pelota rodó con parsimonia, y ahí apareció el arquero de los tulipanes para extender la pierna y salvar su arco.

Maza Rodríguez entregó mal a Márquez, y Robben aprovechó para efilarse al marco de Ochoa, pero Rafa alcanzó a puntear el balón, y por ahí a rozar al delantero rival, mientras Moreno se barría; lamentablemente, ahí se lesionó y aunque intentó levantarse, se derrumbó. En su lugar, entró Diego Reyes.

El Piojo acomodaba a la defensa, se despeinaba por el sudor, e instantes después, explotó i el a su estilo, Gio había anotado el primero. Era el minuto 48, y asechado por Blind y Wijnaldum, el 10 mexicano sacó un tiro con el que venció al portero holandés.

La motivación estaba a tope, las llegadas mexicanas inquietaban, pero no llegaba el tiro al arco.

Holanda también probaba, pero se topaba con una barrera verde, que sacaba todo como podía.

El tan famoso grito de "¡Oribe Peralta, Oribe Peralta!", retumbaba en el Castelao, y el delantero del América respondía con un tiro potente de larga distancia, que detuvo bien el portero rival.

Ochoa volvió a mostrar el nivel que tiene y la suerte que lo acompaña, cuando en un remate de De Vrij, la desvió para arriba y pegó en el poste. El Tri se salvaba y la tensión aumentaba. El balón le llegaba a Sneijder, pero su tiro lo desvió Rafa, quien se mostraba como en sus mejores tiempos, barriéndose frente a todo aquel que pisaba su terreno, como con Robben, a quien le impidió en un par de ocasiones rematar.

Los insultos hacia Robben por parte de la afición mexicana se escuchaban claro, el holandés pedía falta en una entrada limpia de los mexicanos que incluso, había sido fuera del área. El mismo atacante de los tulipanes entró a toda velocidad por derecha, se llevó a Márquez, pero ahí, otra vez, apareció la i gura de Guillermo Ochoa, ayudado por una pierna de Layún para desarmar la ilusión naranja.

México se tiró a defender el gol, y aunque lo aguantó hasta el minuto 86, Sneijder silenció a la ruidosa afición mexicana, con un potente remate de media distancia, que solo vio Ochoa pasar por su costado derecho.

Era cuestión de tiempo, el ánimo estaba abajo, y Holanda seguía atacando. Entonces, el árbitro marcó un penal de Márquez sobre Robben, el cual convirtió Huntelaar, quien mandó un tiro suave a su costado derecho, mientras Memo se tiró para el otro lado. Ahí terminó la magia de un equipo que reivindicó una pésima eliminatoria.