Las libertades del 'Piojo'

Miguel Herrera ha permitido que el grupo disfrute su estancia en el Mundial, sin lineamientos estrictos y con mucha comunicación

SANTOS, Brasil

La selección mexicana camina bien, hay un ambiente diferente al que se ha respirado en otras selecciones, y esa, es la clave que hasta ahora los ha hecho brillar en la Copa del Mundo.

Se trata de que enfrente hay un entrenador desparpajado, que no se intimida por más que el resto del mundo lo etiquete de loco. Hoy, en pleno mundial, le ha dado una libertad sin tapujos a sus pupilos, situación poco común.

Los medios extranjeros se preguntan por qué Herrera da un día libre a sus elementos, por qué los deja comer o cenar con su familia, cuando el resto se concentra a ultranza. El mismo Miguel ha respondido que "no es extraño que puedan estar un rato en la playa, que se relajen. (Cuando les dio libre) mucho se fueron a jugar a la playa, otros al centro comercial, y luego nos reunimos en la noche para la comida).

La agenda del Piojo no tiene lineamientos estrictos. Las cenas en el hotel se han perdido en un par de ocasiones porque el grupo prefirió ir por comida del mar o convivir en otro ambiente. No hay nada que ocultar ni nada que temer en el procedimiento del Piojo.

Los mismos futbolistas lo gritan, el Piojo tiene algo distinto, ha conectado con el grupo y se nota en los entrenamientos, en las conferencias de prensa, en todos los lugares donde aparece el timonel con sus jugadores.

"Miguel nos apoya en muchas cuestiones, es un gran técnico y una buena persona, él nos ha contagiado de su mentalidad, de no tenerle miedo a buscar lo más grande, y hoy así piensa todo el grupo", dijo Andrés Guardado.

Mientras que Miguel Layún, reconoce que Miguel ha sido parte importante en su desarrollo profesional, pero también le tiene una estima personal.

"Miguel siempre es así con nosotros, nos da esa confianza y a nosotros nos gusta devolverla en la cancha. En lo personal ha sido una persona que me ha guiado en muchos sentidos y siempre le he agradecido ese apoyo".

Pero, Miguel es el único, Santiago Baños y Diego Ramírez, sus auxiliares, tienen esa empatia con los futbolistas. Incluso, Baños se puso a bailar, tras los goles que México le metió a Croacia, un festejo que refleja que no hay una disciplina totalmente forzada.

Después de los partidos en Natal y en Recife, a los jugadores se les permitió cenar y comer con sus familiares. El ambiente en el hotel del Tri, después del empate contra Brasil, no era estruendos. Más bien, algo muy discreto, más personal, la familia paseaba con cierto sigilo por todo el hotel.
Además, durante su estancia en Santos, Miguel ha permitido que los futbolistas salgan al centro comercial que está al lado y que se vayan a cortar el cabello. Eso sí, en el establecimiento prefieren bajar la cortina para evitar a los aficionados. Ya han ido Raúl Jiménez, Paul Aguilar y Guillermo Ochoa.
Casi todo con el Piojo es público, pocas cosas se ocultan, uno de los puntos que hay que resaltar es este proceso, algo que no se había visto en antaño.