La decoración futbolera se extraña en Brasil

A seis días para el inicio del Mundial, las manifestaciones populares no son punto medular de los escasos adornos alusivos

Brasil aún no luce sus mejores galas para el inicio de su Mundial
Brasil aún no luce sus mejores galas para el inicio de su Mundial (Reuters)

Sao Paulo, Brasil

A tan solo 6 días del arranque de la Copa del Mundo, la típica decoración que debía verse en las calles brasileñas está aún ausentes en las grandes ciudades, marcadas por las protestas y por la falta de confianza hacia los 23 de Felipe Scolari.

Hace cuatro años, los brasileños se volcaron para el Mundial de Sudáfrica, y con el único propósito de apoyar fervorosamente a su selección, pintaron suelos y paredes con los típicos graffitis presentes, sobre todo, en las favelas, que también se llenaron de banderas.

No obstante, y paradójicamente, parece que ha tenido que venir el Mundial a Brasil para que al local se le quiten las ganas de animar a su selección, no por falta ánimo, sino por falta de confianza.

"Con este equipo es imposible ganar, no se puede ganar a Argentina, Alemania o España con Neymar y otros diez", opina Adylson Ferreira, camarero de un bar de la arteria principal de Sao Paulo, la Avenida Paulista.

La crítica al equipo local de Ferreira es compartida por muchos brasileños quienes, aunque confían en la estrella del equipo y también delantero del Barcelona, Neymar, consideran que los 22 que acompañan al ariete en la fase final del torneo no son suficientes para encarar a las grandes selecciones.

Para Ferreira, la sobriedad que se ve en las calles de la capital paulistana, en otros tiempos vestida de verde y amarillo, "no tiene nada que ver" con las constantes manifestaciones en contra del torneo, sino con "las pocas posibilidades" de la canarinha.

Las calles "no están para nada decoradas como otros años; en el Mundial anterior, hacía semanas que estaba ya todo lleno de banderas, la gente iba con la camiseta y hasta con la cara pintada días antes de empezar el torneo" recordó el joven.

No obstante, el gris de Sao Paulo se vuelve colorido en la céntrica y comercial 25 de marzo, la calle en la casi todo se vende y que debe parte de su fama a su infinito catálogo de imitaciones.

Por apenas 30 reales (unos 13 dólares), el fanático del futbol puede adquirir la camiseta (falsificada) de cualquiera de las 32 selecciones que jugarán la fase final del torneo, desde la omnipresente brasileña hasta la mexicana, pasando por la de Camerún o la de Croacia.

Y si el presupuesto es un poco mayor, así como la fe y las ganas de animar, por 70 reales (unos 30 dólares), el aficionado podrá vestirse con la equipación entera; además, bubuzela, bandera y alguno que otro sombrero con forma psicodélica.