“Sí es negocio Chivas, no soy tarugo": Jorge Vergara

En 12 años de gestión, la era de Jorge Vergara encara en el 2015 un año decisivo: debe evitar el descenso, el empresario acusa que hay jugadores que no desquitan el sueldo y culpa a Johan Cryuff de la crisis que viven 

Jorge Vergara
Jorge Vergara (Mexsport)

Ciudad de México

Cuatro trabajadores del imponente Estadio Omnilife sacan de una oficina y suben a un carrito de golf dos grandes sillones rojos, los transportan por pasillos del gigantesco inmueble, descienden por un túnel, se aproximan a la cancha de futbol, bajan los muebles del cochecito, los colocan junto al campo, en el pasto que hasta hace unos meses se negaba a crecer (simbólica imagen que retrata las desgracias de Chivas), y todo ha quedado listo para tener una larga charla (37 minutos) con el dueño del equipo, el empresario Jorge Vergara, quien acepta que se ha equivocado, que ha cometido errores, y que por lo tanto es responsable (por no hablar de culpas) de un hecho doloroso: que el cuadro más popular de México, el Rebaño rojiblanco -que ya no es tan sagrado- esté al borde del abismo, a punto de descender.

Jorge, me contaba, antes de encender las cámaras, algo que le decía Sir Alex Ferguson (ex entrenador del Manchester United, escocés merecedor de la Excelentísima Orden del Imperio Británico, el mismo que hizo brillar a niveles inesperados a Javier Chicharito Hernández), algo que sucedió cuando visitó este estadio... Se sacó fotos y yo le decía: "¿Por qué te sacas fotos?". Y me decía: "Es el estadio más espectacular que he visto para jugar y ver futbol". La verdad que me da mucho orgullo para México y para Chivas. Costó más o menos 200 millones de dólares. De pesos no alcanza para mucho, que digamos... -sonríe, bromea para romper el hielo-.

Sí, es muy impresionante el estadio, un aforo para 50 mil personas, pero hace rato que aquí ya no se juega buen futbol de manera constante. Hace tiempo que la aición no acude masivamente a ver a su equipo: durante el torneo recién concluido la ocupación promedio fue de 60 por ciento, no más de 30 mil fanáticos.

Y es que, en 12 años, desde que Vergara adquirió Chivas (2002), y luego de aquel título del Apertura 2006 en el que Guadalajara apenas venció 3-2 (marcador global) a Toluca, y además del celebrado subcampeonato en la Copa Libertadores en 2010 (el brasileño Internacional de Porto Alegre venció al cuadro mexicano 5-3 en el marcador global), lo demás han sido fracasos rotundos, hasta el punto en que las Chivas están cerca de despeñarse.

Y tan ha sido así, que en esta docena de años Vergara cambió de entrenador ¡21 veces! Los jugadores de Chivas han tenido que aprender a jugar de nuevo 21 veces. Como referencia, a lo largo de su trayectoria ya profesional (a partir de 1943) Chivas ha tenido 45 entrenadores. Es decir, casi la mitad de los entrenadores de esa historia de 71 años han desfilado en la época Vergara de 12 años.

Algunos dicen que Chivas en como su banco: que le pase lo que le pase al equipo, usted siempre va a ganar dinero... -arranco la entrevista-.

Pues no, yo te puedo decir una cosa: si seguimos invirtiendo los recursos, como lo hemos hecho, todo lo que nos ha costado, no es fácil recuperarlo. Hemos invertido más de 250 millones de pesos en un año. Todo depende cómo está el equipo para tener las finanzas sanas. No es fácil hacerlo, balancear. Los sueldos se han incrementado bestialmente para poder reforzar. No es nada sencillo.

¿Gana muy bien un jugador de Chivas?

-¡Pufff! ¡Qué te puedo decir! Creo que debí ser futbolista (ríe)... Te lo pongo así: hay gente que gana dos millones de dólares al año libres de polvo y paja".

¿En serio?

Sí, claro. Y no los están sudando, eh, esos dólares... Pues no, algunos de ellos no están respondiendo a lo que se les paga. No es nada barato el futbol. Ha sido un proceso de inversión. Yo te pongo un ejemplo: este estadio nos va a llevar 30 años recuperar la inversión. Son 200 millones de dólares. Por más que Chivas dé dinero, la cantidad de inversión ha sido bestial.

Pero también tiene la otra parte: según sé, tiene 210 millones de pesos al año de contrato con Televisa y 50 millones con Pepsi, Bimbo Scotiabank, Tecate...

(Se ríe) No te puedo dar las cifras, porque tengo prohibidas darlas pero... Pero por ahí van, según investigué: sí es una ganancia tener un equipo como Chivas. Ah, no, si no soy tarugo ni menso, ni he logrado lo que he logrado por hacer tarugadas. Cuando decidí comprar Chivas tenía muy claro que tenía el potencial para lograr la parte financiera, si no, no

le hubiera entrado, por supuesto. Pero no le entré por la parte financiera, le entré por la ilusión de generar un cambio en este país a través del futbol, pero tiene que estar sustentado financieramente, si no, no perdura.

¿Usted era chiva de chiquito?

Sí, aunque algunos equipos quieren que sea de otros, pero era chiva desde chiquito. Los vecinos (el Atlas) quieren alegar que era paciente como ellos, pero no.

¿Paciente?

Imagínate aguantar 67 años sin campeonato: es ser muy paciente. No lo van a querer... No, no me quieren. Siempre he sido muy impaciente y no me quieren mucho que digamos.

Pues esos 210 millones de televisión y esos 50 de los demás patrocinadores pueden estar ahora en riesgo si se van a la Segunda División.

Claro que están en riesgo: están dentro de un contrato. Nos castigan si vamos a la Primera A, cosa que no va a suceder. ¿Qué pasa en Chivas? En los sesentas, en los setentas, se rompían la camiseta. Creo que hay un proceso de educación diferente. Tienes razón: en aquel entonces

jugaban por la camiseta porque no había dinero, los sueldos eran paupérrimos. Lo que pasó en Chivas, el problema muy fuerte, empieza con (Johan) Cruyff. Ahí nace. Detona un problema gravísimo donde el equipo se cae. Tú bien sabes que si el equipo no está en concordancia, los once jugadores, es el caos, que es lo que hemos vivido. Talento tenemos. Mucho talento en Aldo de Nigris, Omar Bravo, Carlos Fierro. Tenemos jugadores con mucho talento. El problema no es la falta de talento, sino que no habíamos logrado la conjunción del equipo. Los holandeses destruyeron una parte emocional y sicológica muy fuerte. Te platicaba que le dieron al traste hasta el pasto: trajo Cruyff un especialista que, según esto, era el mejor ultra especialista del mundo y puso un pasto espantoso y tuvimos que gastarnos un millón de dólares en volverlo a cambiar.

Un creador de futbol como fue Cruyff se volvió un destructor en Chivas.

Sí nos causó mucho daño. Mucho daño. La gente que escogió fue la equivocada. Yo cumplí con mi parte, que era delegarle todo y no funcionó.

Sería una desgracia para el futbol mexicano que se fuera Chivas a la Segunda. Nadie puede concebirlo. ¿Van a poder los De la Torre con esto?

No va a suceder, que descienda, y sí van a poder cien por ciento. No nada más los De la Torre, todos estamos trabajando en conjunto para lograrlo. Estamos convencidos que lo podemos hacer. Ayer escuché a una gente muy sabia, a Karla (Wheelock), la alpinista, y hablaba de cómo llegas a la cumbre, o cómo casi llegas, y luego bajas, y luego tienes que volver a subir y bajar para poder llegar a la cumbre. Esta crisis nos ha enseñado muchísimo, de esta serie de fracasos y de equivocaciones en todos sentidos, porque han habido de todos colores y sabores, y estamos trabajando mucho en ese aprendizaje para lograr salir adelante.

Usted se equivocó. ¿Admite que cometió errores, o no lo admite?

Sí claro. Bueno, para empezar yo escogí a la gente. Entonces, claro que yo cometí el error de en quién delegaba las responsabilidades. Ellos tienen sus errores y sus responsabilidades, pero uno paga el precio completito. No tengo ningún empacho en reconocer, porque es la única manera que he aprendido en mi vida para salir adelante: saber por qué no llegaste a la cumbre y volver a intentarlo.

Se acaba la charla con el hombre que no usa calcetines, aunque porte un ino traje. Tiene su teoría para tal extravagancia: su... Teoría del Calcetín. Y la cuenta: "Desde niño andaba descalzo siempre. ¿Tú sabes por qué las niñas andan descalzas y los niños no? Es por el termostato. El termostato está en los pies y las manos. Es como los coches: si se les quema el termostato se descomponen. Igual te pasa con las vías respiratorias, te enfermas si te sube la temperatura por los calcetines. Así que yo hasta para esquiar en nieve no uso calcetines".

Bueno. Jorge Vergara y sus Chivas... Fin.