Vuelven los trapos y tifos al Estadio Chivas

La hinchada rojiblanca utilizó además de mantas, trapos, banderas y tifos, cánticos para alentar a su equipo en el "Duelo de Gigantes". 

Por segunda vez en la historia se alzó un tifo en la casa rojiblanca.
Por segunda vez en la historia se alzó un tifo en la casa rojiblanca. (Mexsport)

Guadalajara

El rival lo ameritaba. Para recibir a Boca Juniors dentro del denominado “Duelo de Gigantes”, el Club Deportivo Guadalajara permitió que su afición pintara las gradas del Estadio Chivas con mantas, trapos, banderas y tifos.

“Somos Chivas”, “somos México”, “nacimos para ser eternos”, “el equipo del pueblo” y “con el corazón por delante”, fueron los mensajes que se podían leer en los trapos que colocó la hinchada rojiblanca.

Del otro lado del inmueble el color también estuvo presente, pues por segunda vez en la historia se alzó un tifo en la casa rojiblanca, mismo que en esta ocasión no hizo alusión a algún jugador de antaño, sino que se limitó a mostrar la clásica imagen de la mascota del equipo.

Mientras que los 11 hombres de Boca ya estaban presentes sobre el terreno de juego junto a las banderas de Argentina y México, en las tribunas esperaban con ansias a que el Guadalajara saliera del túnel que conduce hacia los vestidores.

La espera terminó al son del mariachi cuando el primer jugador rojiblanco pisó el rectángulo verde provocando que los acordes de Guadalajara sonaran con fuerza en todo el coloso, fue entonces que la euforia se desbordó entre los presentes y el cielo se iluminó de rojo por un momento gracias a los fuegos artificiales que brotaron desde lo más alto del inmueble.

Con ambas escuadras frente a frente, los himnos de Argentina y México se entonaron dando espacio a un breve momento de cordialidad que después se rompió cuando el sonido local dio las alineaciones; cada jugador xeneize fue abucheado por la hinchada rojiblanca y no contento con eso, el locutor del estadio remató al orgullo argentino refiriéndose a Chivas como el “más grande del continente”.

Con el silbatazo inicial el tifo desapareció y la afición arreció sus cánticos en la tribuna. Ahora la fiesta era responsabilidad de los 22 hombres y las dos escuadras que se jactan de estar entre la élite del continente.

GPE