El despertar de Omar Bravo

Siete años pasaron para que Omar Bravo marcara por lo menos ocho goles en un torneo; con su doblete ante América, superó a Chava Reyes como máximo anotador de Chivas en juegos oficiales.

Omar Bravo, delantero de Chivas
Omar Bravo, delantero de Chivas (Mexsport)

Guadalajara

Siete años tuvieron que pasar para que regresara el cazador del área. Este Apertura 2015 está siendo testigo del regreso del Omar Bravo depredador, aquel que, con pocas oportunidades, termina con registro en la red.


Y no es casualidad. El mochiteco, quien está en la recta final de su carrera, sabe que es el estandarte del equipo con más tradición en México, mismo que hasta hace un par de días sobresalía por sus problemas de escritorio. Pero los goles son amores y con su doblete en el Clásico de Clásicos ante América, Bravo Tordecillas hizo olvidar, al menos hasta mañana, la crisis deportiva del Rebaño Sagrado. 


En el Azteca fue el mejor y, por mucho, ha sido el futbolista más sobresaliente en este torneo turbulento para los rojiblancos. Pelea todos los balones, es el primer defensor, define las pocas que tiene, apoya al compañero, aconseja a los jóvenes.  Todo esto le ha ayudado para ser el mejor goleador mexicano del momento, sublíder de goleo en la Liga MX con ocho anotaciones (a dos de Emanuel Villa) y la principal arma y esperanza de Matías Almeyda. 


Son las mismas cualidades de aquel delantero que antes de partir a Europa, hace siete años, infundía peligro y hasta miedo en las defensas rivales. 
Desde el lejano Clausura 2008, el mochiteco no marcaba al menos ocho goles en un torneo. Fue en su último torneo de su primera etapa como rojiblanco antes de partir al Deportivo La Coruña cuando con nueve goles peleó por ser el campeón de goleo que al final ganó Humberto Suazo.


Pero en tres torneos atrás, Bravo cumplió con la cuota. En los torneos Apertura 2006 y 2007, el delantero anotó también ocho anotaciones. En medio de esos torneos, en el Clausura 2007, anotó su segunda mejor cuota de su carrera y con 11 anotaciones se alzó con el campeonato de goleo, mismo que resultó histórico puesto que desde 1961, con Chava Reyes, ningún rojiblanco había ganado el liderato de goleo. 


Su mejor cuota ha sido en el Clausura 2005, donde anotó una docena de goles, sin embargo, no le sirvieron para obtener el título de goleo, pues Vicente Matías Vuoso anotó 15 tantos con Santos. 

LA POLVORA SE FUE

Fueron años dulces para Bravo. Pero todo lo bueno termina un día, salió de Chivas y vinieron las vacas flacas. Su paso por Europa fue efímero con el Depor. Regresó a México con Tigres, donde ni siquiera pudo anotar. Después tuvo su segunda etapa con Chivas, donde en su mejor torneo, solo marcó tres goles.

Probó suerte en la MLS con el Sporting Kansas City donde anotó nueve goles en 27 partidos, pero era momento de volver a probar suerte en su país. Cruz Azul le abrió las puertas, pero solo marcó tres goles por torneo en el año que estuvo en La Noria. Con el Atlas vivió sin dudas su mejor etapa fuera de Chivas, pues, además de anotar seis goles por torneo, fue factor importante para que los Zorros se salvaran del descenso y volvieran a una Liguilla de la mano de Tomás Boy. 


Sin embargo, era momento de sentar cabeza. El mochiteco volvió con el Rebaño, en su tercera, última y actual etapa, donde fue pieza importante de José Manuel de la Torre en el Clausura 2015 para evitar el descenso con sus cinco goles. 


Pero como en las historias, lo mejor estaba reservado para el final. El actual Apertura 2015 marcó a Bravo para siempre: en la jornada 4 con un doblete ante Morelia se convirtió en el máximo goleador en liga de Chivas, superando al legendario Salvador Reyes. Tan solo seis partidos después, otro doblete, esta vez ante el máximo rival, lo convirtió en el máximo goleador (155 goles) en juegos oficiales de Chivas, superando también a Don Chava (154). 


Quedan siete partidos de Liga, pero de seguir en este rumbo, el mochiteco podría lograr su mejor marca goleadora en torneos cortos. Ya no es el joven veloz de hace años, tampoco el delantero completo que quería comerse al mundo. Hoy es el capitán de 35 años. El delantero que sabe que los partidos se le agotan por la edad, pero no el hambre por levantar al equipo con más tradición y problemas de México.