Una vida sin límites

Hugo Monarrez es un joven aspirante a futbolista profesional, que pese a las diferencias físicas, se esfuerza al máximo para cristalizar su más preciado sueño

Ciudad de México

No existen limitantes físicas suficientes, cuando los sueños tratan de cumplirse motivados por el alma y el corazón. Este es el caso de Hugo Monarrez, un joven delantero centro, que a sus 17 años, sigue buscando hacerse de un lugar en el profesionalismo.

Su aventura lo ha conducido por distintos lares, incluyendo una filial de formación de Chivas en Durango y experiencia en un par de escuadras en Segunda División nacional. Hugo es un futbolista diferente. En la cancha no conoce otra teoría que no sea la de entregarse; admira el estilo de juego de Luis Suárez, del Barcelona.

Monarrez creció con el cuidado de su familia y el afecto de quienes le rodeaban; no cuenta con las extremidades superiores de su cuerpo (brazo derecho y parte del izquierdo), pero esto no ha sido impedimento para acercarse a pensar consumar una meta que lo ha motivado desde los seis años.

"Nací con esta situación en mis brazos, pero empecé a jugar con el equipo de mi barrio y luego en la escuela. Nada me detuvo. De más niño iba a un rancho de mi familia y armábamos la reta con los trabajadores. Mis papás siempre trataron de prevenirme sobre que podía sufrir algún mal golpe, insultos o algo parecido, pero cuando tienes amor por la pelota, es difícil dejarla, no ves lo que pueda suceder", relató vía telefónica.

Con el pasar de los años, Hugo aprendió a valerse por sí mismo gracias a su técnica en la cancha. Las diferencias que parecían un impedimento, le alentaron y las convirtió en un aliciente para sobreponerse de cualquier circunstancia; Chivas, apareció en su panorama cuando estuvo listo para elevar su nivel y en una escuela rojiblanca, terminó por detallar su forma de plantarse en la grama.

"A los 12 años entré a una filial de futbol, era de Chivas, y ahí me ayudaron a pulir muchas cosas. Aprendí muchísimo y no solo de lo que se vive dentro de la cancha, de todo lo que implica la integración del grupo. Hace un año, estuve un semestre en los Alacranes de Durango, de la Segunda División Premier –circuito profesional–. Por cuestiones de la escuela, sobre todo por los horarios y los entrenamientos (cursa último año de la preparatoria), tuve que dejarlo".

Aunado al futbol, Hugo ha combinado sus labores en el estudio y el balompié. Luego de iniciar su trayectoria en una escuela de formación del Rebaño Sagrado y hasta de un breve paso, pero fructífero, por la Segunda División, con Alacranes, Monarrez pasó a Dorados de Villa, también de Durango y de la Liga de talentos; aquí, vivió el otro lado del futbol.

"Después pasé a Dorados de Villa, que también es un equipo profesional. Ahí viví un poco de complicaciones, porque no pude debutar, pero me mantuve entrenando al ritmo que me exigían. Cuestiones de la directiva. Terminé todo esto en diciembre y ahora estoy enfocado, con 17 años, para acabar la escuela y empezar la universidad, y a la par, seguir en búsqueda de mi sueño, que es el futbol".

El tono de voz de Hugo aumenta, toma fuerza, se llena de orgullo cuando se toca el tema de la escolaridad. Como cientos, se esmera por recompensar el esfuerzo de sus progenitores y justo ahora cursa el sexto semestre de la preparatoria, con la ilusión de iniciar una carrera: "Obviamente que mi sueño es llegar a Primera División, pero quiero estudiar Administración de Empresas, quiero seguir estudiando, porque sé que el futbol se acabará algún día".

MESSI Y CHIVAS

Como cualquier otro joven, Hugo se mantiene al pendiente de la actividad de sus equipos de predilección. Barcelona ocupa su tiempo cuando el cuadro de Luis Enrique tiene un enfrentamiento relevante, como el de este miércoles, ante el Atlético de Madrid, en la Champions, pero a nivel nacional, su amor por Chivas lo siente desde muy niño:

"Le voy al Barcelona, he crecido con Lionel Messi, con ese equipazo. En el fut nacional, desde muy chiquito le iba a las Chivas y me gustaría jugar algún día ahí. Ahorita ya no andan tan mal y siempre estoy al pendiente de ellos".