Por esto ‘Gullit’ Peña no encaja en las Chivas

Sorpresa, velocidad y acompañamiento, tres conceptos que en León lo llevaron al éxito, pero en el equipo de Matías Almeyda se encuentra escaso

Ciudad de México

Cuando Carlos Peña se despidió del Leon el 8 de diciembre del 2015, seguramente lloró no solo porque dejaba en León a sus afectos y el equipo con el que ascendió en 2012 y se coronó bicampeón entre 2013 y 2014, sino que también sabía que no encontraría en Chivas el cobijo táctico que le permitió brillar con los Esmeraldas, a partir de tres conceptos: sorpresa, velocidad y acompañamiento.

Hoy el 'Gullit' Peña es el blanco mediático de las críticas, los análisis y los rumores, alentado todo por los dichos del dueño del Guadalajara, Jorge Vergara; pero más allá de las declaraciones, una explicación es que es que la táctica y el plantel tan corto de Matías Almeyda no benefician al mediocampista.

1.- Sorpresa

En León: Un buen número de las 12 anotaciones logradas, digamos, en sus torneos como campeón (Apertura 2014 y Clausura 2014), los hizo llegando de atrás, aprovechando las marcaciones sobre Mauro Boselli, Matías Britos o Eisner Loboa; también Franco Arizala y hasta el Luis Montes, jugando metros atrás de la línea de fuego, el 'Gullit' Peña aprovechó el espacio libre para rematar o entrar de cara al gol sin que los defensas le salieran al paso.

En Chivas: En el equipo de Matías Almeyda hay un solo deferente en el ataque y se llama Omar Bravo; queriendo que el 'Gullit' Peña haga los goles y de los pases que en León lo marcaron, se le exige pise el área, sin que se procuren las condiciones favorables; es decir, que no habiendo alternativas ofensivas –más que el histórico '9'- hasta sobran defensas que puedan marcar a Carlos; eso explica que apenas un remate a portería por partido.

2.- Velocidad

En León: El despegue del 'Gullit' Peña es notable y así logró goles, dejando atrás a defensores en apenas un par de metros; la velocidad de unos 7 kilómetros por hora que llegó a reportar la Liga Mx le garantizaron en sus años de éxito ser considerado como uno de los jugadores con mejor cambio de ritmo, aún mejor, con la pelota en los pies. Y su buen remate con la cabeza solo le permitió acabar de equiparse para el ataque.

En Chivas: Mientras en León el 'Gullit' registraba mínimo los 10 kilómetros cubiertos por partido en la Liga, en el Rebaño Sagrado escasamente logra los 7, un déficit de distancia que para un jugador que vive el 60% del tiempo efectivo de juego en la zona media del área del rival se traduce en éxito o fracaso.

3-. Acompañamiento

En León: La variedad, en todo sentido, fue parte del éxito de Gustavo Matosas, el equipo bicampeón que se quiso fuera base de la selección emergente de Miguel Herrera, un tridente del mediocampo que se ganó su sitio no sólo por defender y atacar, sino sobre todo por enaltecer una filosofía de juego, siempre con un gran sentido del acompañamiento.

En Chivas: Con Almeyda, Peña ha tocado el balón 33 veces por juego, lo que es escaso para el papel de un mediocampista ofensivo y las labores que le asignó Matías Almeyda, aunque la paradoja es que sigue siendo efectivo, entrega bien en el 75% de las veces, por lo que deberíamos mirar a quienes lo acompañan; desde luego Orbelín Pineda no es Luis Montes ni Israel Castro se parece a José Juan Vázquez.

Una explicación fuera del orden táctico, y por lo tanto más sencilla, sería que el 'Gullit' simplemente todavía no se siente Chiva y lo expresa con la apatía que el domingo se le vio.