Chivas fue grande sólo en la tribuna

Lejos quedaron aquellos tiempos en donde los malos resultados de Chivas eran acompañados de pésimas entradas en el Omnilife; los resultados son pobres, las asistencias grandes.

En las gradas del coloso volvieron a ondear las banderas rojiblancas
En las gradas del coloso volvieron a ondear las banderas rojiblancas (Carlos Zepeda)

Guadalajara

Lejos quedaron aquellos tiempos en donde los malos resultados de Chivas eran acompañados de pésimas entradas en el Omnilife. Por lo menos en este torneo ambas situaciones no han ido de la mano; los resultados son pobres, las asistencias grandes.

Ni siquiera la visita del ‘Diablo’ pudo espantar a la gente del Guadalajara este sábado, pues en las gradas del coloso volvieron a ondear las banderas rojiblancas y el ambiente fue hostil para un visitante que suele ser complicado.

Con el silbatazo inicial también comenzó el vaivén de emociones. Entre pelotazos a los postes de Cota y atajadas imposibles de Talavera, lo que menos hubo en las tribunas fue paz para los asistentes. 

El primer grito de júbilo rojiblanco no llegó por alguna pelota en las redes, sino por una tarjeta roja en contra de Toluca. Antes de irse al descanso, la alegría en el Omnilife fue total gracias a la expulsión de Richard Ortiz.

Pero la felicidad se ha acostumbrado a ser efímera en el redil; apenas se vieron en desventaja numérica, los Diablos abrieron el marcador y enfriaron más el viento que recorría la casa del chiverío. Una mala salida de Cota y un remate certero de Paulo Da Silva callaron a la mayoría tapatía.

Llegó el descanso y fue entonces que el sonido local intentó despertar a los presentes con las tragedias del vecino. En el estadio Cuauhtémoc el Puebla goleó a los Zorros del Atlas y ese anunció devolvió algunas sonrisas a la gente del Guadalajara.

Con un hombre más en la cancha Chivas era el obligado a ir al frente, la gente se lo pedía y su situación en la porcentual lo demandaba. Entre tanta presión, un autogol de Toluca puso las cosas como al inicio.

Llegó el minuto 70 y con él la desesperación de la hinchada rojiblanca. Ante el pobre accionar de su equipo, los aficionados abuchearon al “Gullit” Peña cuando Almeyda lo retiró del campo. Sólo cinco fechas duró el amor entre el mediocampista y la afición tapatía. 

Chivas no encontró las variantes que le dieran resultado. El centro preciso de Raúl López  nunca llegó a buen puerto y los cartones quedaron igualados a uno. El sonido anunció que la entrada oficial fue de 37 mil 610 aficionados, mismos que se fueron frustrados gracias a un Guadalajara que simplemente no camina en la Liga.