Clásico caliente y polémico

Esta noche el América le ganó a Chivas 2-1; al Rebaño le fueron anulados dos goles por fuera de lugar.


El silbatazo final provocó el festejo y las burlas del América, desatando un conato de bronca en el terreno de juego.
El silbatazo final provocó el festejo y las burlas del América, desatando un conato de bronca en el terreno de juego. (Carlos Zepeda)

Guadalajara

América y Chivas brindaron un Clásico memorable. Con emociones, goles, polémicas y broncas. Pero las Águilas se lo llevaron y reafirmaron su paternidad sobre los rojiblancos en el nuevo estadio del chiverío (cuatro victorias y un empate en los últimos cinco Clásicos).
 
A principio de temporada, en la foto oficial del equipo, América se autodenominó como el nuevo campeonísimo, haciendo alusión a los doce títulos que ostenta y que lo convierten como el más ganador de México. 
 
Esta frase caló hondo en el Guadalajara. Desde aquél momento hubo reacciones y previo al Clásico Nacional, los rojiblancos mandaron un claro mensaje al respecto al levantar en la cabecera sur un monumental tifo con las imágenes de Ramón Morales, Adolfo Bautista y Guillermo El Tigre Sepúlveda con la leyenda: ‘Campeonísimo sólo uno’. 
 
El Clásico estuvo a la altura de las expectativas que generó los días previos. El lleno que registró el estadio Chivas estuvo acorde a lo que los 22 hombres brindaron dentro del terreno de juego. 
 
Rojiblancos y azulcremas brindaron un duelo lleno de emociones, polémicas, roces y goles. Eran los primeros minutos y el silbante Fernando Guerrero ya había provocado el malestar de la impresionante mayoría tapatía.
 
Isaac Brizuela meció las redes al encontrarse sin marca dentro del área, liquidó a Hugo González con un derechazo cruzado, pero el asistente, ante la presión de Rubens Sambueza levantó la bandera para decretar el fuera de lugar del Cone ante la impotencia de Almeyda quien ya festejaba en su banca.
 
América silenció a la grey tapatía en el arranque del complemento. Oribe Peralta controló un balón elevado y sirvió a Darwin Quintero quien, dentro del área acomodó el cuerpo y casó un derechazo que provocó el éxtasis de la minoría amarilla. 
 
Pero el calvario y sufrimiento para los locales no terminó ahí. Nueve minutos más tarde Rubens Sambueza se internó por la izquierda ante la complacencia de Raúl López, pisó la última línea y en el área envió un servicio elevado que remató dentro de ella Oribe Peralta con la cabeza. 0-2 que provocaba la fiesta azulcrema y los vasos de cerveza sobre los jugadores visitantes. 
 
El panorama oscureció para Chivas con la expulsión de Carlos Cisneros, pero en un abrir y cerrar de ojos el guión del Clásico dio un giro de 180 grados. Minutos más tarde Paolo Goltz dejó en igualdad de circunstancias a América al recibir cartón rojo. 
 
Carlos Peña dio esperanzas al chiverío. Recién ingresado, el Gullit recibió un centro retrasado y envió la pelota al fondo. El conjunto tapatío se fue con todo al frente en la recta final, incluso en los ocho minutos que Fernando Guerrero compensó, pero ya no pudieron cambiar la historia. 
 
El silbatazo final provocó el festejo y las burlas del América, desatando un conato de bronca en el terreno de juego y en el túnel de vestidores.