Chivas y afición se unen contra todos

Esta fue una tarde de reconciliación del Rebaño con sus seguidores al obtener resultado favorable ante Pumas. 


GUADALAJARA, Jalisco

La afición acudió al llamado. Fue una tarde de reconciliación. Los abucheos y mentadas de madre se olvidaron. Chivas invitó a su gente y le regaló el primer triunfo de la temporada.

Los días previos auguraban una gran entrada. Las largas filas de automóviles en las proximidades del estadio lo confirmaban previo al silbatazo inicial. El boleto se agotó una hora antes del encuentro. Cientos de aficionados que dejaron todo a último momento tuvieron que regresar a casa.

Con el lema: “juntos contra todos”, directiva, equipo y afición se unieron en uno de los momentos más complicados del Guadalajara en su historia, al arrancar el duelo en el fondo de la tabla de cocientes.

Salvo el espacio donde se acomodó la porra de Pumas, el resto de las gradas se pintaron de rojiblancas. La reconciliación también se dio entre el equipo y su barra, la cual después de varios meses apareció nuevamente en la cabecera sur.

El apoyo hacia el Rebaño apareció desde un principio. El equipo se brindaba en la cancha y lo reconocían los presentes. Un golazo de Marco Fabián al minuto 17 hizo hervir la casa del Guadalajara. El volante tapatío sacó un rayo desde los linderos del área que anidó en el ángulo. El éxtasis y el grito de gol de los seguidores tapatíos fue impresionante, al tiempo que Fabián festejaba con su porra y Chepo de la Torre se sacudía toda la presión en su banca.

Pero la locura se desató previo al descanso. Ángel Reyna marcó su primer gol con Chivas al cerrar al rematar de bolea un balón a segundo poste. El festejo fue ensordecedor. La unión del chiverío fue evidente cuando todos los futbolistas se fundieron en un abrazo con el autor del gol.

El público no dejó de hacer su juego. El apoyo fue incondicional a pesar de que Pumas dominó todo el complemento. El nerviosismo se apoderó de los asistentes al Omnilife en la recta final, cuando Eduardo Herrera acortó distancias por la vía penal.

Al final, la gente despidió a su equipo con un emotivo “dale, dale, dale Rebaño, dale, dale, dale Rebaño”, con la promesa de que lucharían este semestre contra todos por mantener la categoría.