La Fiel restregó a Chivas su pésimo momento

Los rojiblancos llegaban orgullosos a su casa de la misma manera que los de enfrente.

El tiempo transcurrió y los atlistas continuaban restregándole a Chivas la victoria y el mal momento al señalarles  ‘Ay, ay, ay, Chivas no llores’.
El tiempo transcurrió y los atlistas continuaban restregándole a Chivas la victoria y el mal momento al señalarles ‘Ay, ay, ay, Chivas no llores’. (Mexsport)

Guadalajara

Fiesta en casa del enemigo.  La afición de Atlas se metió al Estadio Omnilife a festejar un triunfo más en el Clásico Tapatío y hundir más a Chivas. La Fiel tuvo una tarde redonda: su equipo ha amarrado su boleto a la Liguilla y el odiado rival se mantiene en crisis a pesar de los cambios.

La pasión continúa intacta. Las contrastantes campañas nada tenían que ver al momento de demostrar la pasión. Los rojiblancos llegaban orgullosos a su casa de la misma manera que los de enfrente.

Los dimes y diretes que se gestaron a lo largo de la semana a través de redes sociales entre ambas aficiones no detonaron ningún conato de bronca previo al silbatazo inicial. El operativo de seguridad evitó el choque de los dos bandos

Ya dentro del Omnilife el clásico tuvo un impresionante enfrentamiento de cánticos. La barra de Chivas en la cabecera sur y la de Atlas en la norte, comenzaron a darle sabor al partido con ensordecedores porras. Los de Atlas mandaron un mensaje claro y original. Una avioneta sobrevoló los alrededores del Estadio con una manta que decía 'GDL es de Atlas', situación que causó cierto malestar entre los del chiverío.

La Fiel no perdonó el regreso de Omar Bravo a Chivas. El capitán del Guadalajara recibió un sonoro abucheo al momento de dar el mensaje sobre la importancia de la autoexploración femenina.

En las bancas se evidenció un contraste. Mientras Ramón Morales vivía el encuentro al filo de la zona técnica, Tomás Boy se levantó hasta el minuto 18 para regañar a sus muchachos.

‘Po ron pon pon, po ron pon pon, el que no salte es un chiva maricón’, fueron los primeros gritos de los visitantes. En el terreno de juego Atlas daba mejor circulación al balón; en las tribunas su afición era la más ruidosa.

Al minuto 23 los gargantas atlistas explotaron con la anotación de Enrique Pérez. Los rojinegros festejaban en casa del enemigo. El zaguero michoacano no contuvo la emoción y fue a disfrutarlo a la banca con sus compañeros.

La anotación fue un baldazo de agua fría para los locales. A partir de ese momento la barra rojiblanca dejó de hacerse sentir como al principio. Los atlistas se regodeaban con la ventaja. El ‘ole, ole, ole’ apareció y lo secundó el ‘Chivas es un velorio, Chivas es un velorio, un velorio’.

El ligero dominio del Guadalajara provocó la reacción de su gente. Un sector de la barra mostró unas playeras que señalaban cuatro años: 1954, 1971 y 1978, temporadas en las que Atlas descendió.

El tiempo transcurrió y los atlistas continuaban restregándole a Chivas la victoria y el mal momento al señalarles  ‘Ay, ay, ay, Chivas no llores’.  Mientras los seguidores rojiblancos ya abandonaban el inmueble se escuchó nuevamente el ‘Chivas es un velorio, Chivas es un velorio, un velorio’, al momento que mostraron una manta con el escudo del Guadalajara que era acompañado con un ‘1A’, haciendo alusión al momento que viven en la tabla