Los excéntricos entrenadores del futbol

Carlos Bilardo, Marcelo Bielsa, Jurgen Klopp o Raymond Domenech, son entrenadores que, como Francisco Palencia, han sorprendido por sus diferentes formas de expresarse 

Parreira se acercó a Domenech al final de partido y evitó el saludo
Parreira se acercó a Domenech al final de partido y evitó el saludo (Especial )

Ciudad de México

Con su cabello largo, su amor a Kiss y las uñas pintadas de negro contrastan con la figura clásica del director técnico convencional. Francisco Palencia forma parte del selecto grupo que rompe con el molde de entrenadores a los que estamos acostumbrados a ver.

Carlos Bilardo, Marcelo Bielsa, Jurgen Klopp o Raymond Domenech, también han mostrado ciertas manías que los vuelven entrenadores ‘diferentes’. 

Carlos Bilardo

Entrenador de Sevilla de 1992 a 1993 y un segundo periodo en 1993, este entrenador argentino se caracterizó por su forma de evadir las cámaras durante los partidos de los blanquirojos.

Cada vez que veía que iba a ser filmado, el director técnico se apresuraba a sacar un cartel publicitario, el cual obligaba a los camarógrafos a quitarse para evitar la publicidad gratuita.

Además, durante su etapa al frente de la selección de su país, se sentaba en el banquillo junto a una estatua de la Virgen y les prohibía a sus jugadores consumir pollo los días en que jugaban para no tener mala suerte.


Aunque uno de sus shows más famosos fue su "no, señorita, es gatorei", cuando durante un partido en El Monumental de River, con su Estudiantes, en pleno banco de suplentes, sacó una botella de champagne, a manera de burla después de una crítica periodística, que lo tachó de no dar espectáculo. El 'chiste' derivó en una acusación por parte de una fiscal, quien lo señaló de "incitar al consumo de alcohol en un evento deportivo".

Marcelo Bielsa

Perfeccionista, el originario de Rosario ha destacado de muchas formas a lo largo de su carrera, desde los uniformes que utiliza para entrenar a sus equipos, los muñecos inflables que ocupaba para los entrenamientos y que se sentara en una hielera para observar los partidos; incluso, esa manía de observar desde la hielera los duelos resultó en una quemada con café justo en los glúteos. 


Mención aparte a la construcción de un hotel que mandó a hacer para el Newell's Old Boys, club con el que obtuvo dos campeonatos.

Jurgen Klopp

Conocido por su sentido del humor, su pasión durante los partidos y los tenis de colores con los que asiste a los partidos, Klopp también ha tenido un historial de declaraciones que lo han colocado en boca de todos.

Cuando dirigía al Borussia Dortmund, logró hacerle frente al Bayern de Múnich, equipo que no es del agrado de Klopp, al ganar dos Bundesligas. Cuando los bávaros se trajeron a sus filas a Mario Götze y Robert Lewandowski. Ante estas acciones, el director técnico no se hizo esperar: "El Bayern opera como la industria en China. Observan lo que el resto del mundo hace, lo copian y luego invierten dinero y contratan muchas personas para superar el producto original"

Ya en Liverpool, el entrenador comparó al balompié con la música, ya que para él, Alex Ferguson, histórico entrenador del Manchester United, es el John Lennon del futbol, mientras que el estilo de Arsene Wenger es como una canción silenciosa, distinta al rock pesado del alemán.


Raymond Domenech

El ex entrenador de la selección francesa fue toda una figura dentro y fuera del campo.

Más allá de haber instalado a los galos en la final del mundial de Alemania 2006, es recordado por su polémica labor como seleccionador francés al no reclutar a Ludovic Giuly y sentar a David Trezeguet durante esa competencia internacional.

También fue protagonista de múltiples hechos como una propuesta de matrimonio a una periodista durante una rueda de prensa hasta la convocatoria de jugadores a través del signo zodiacal, y cómo olvidar su polémica con Carlos Alberto Parreira durante Sudáfrica 2010, quien venció a su Francia en la fase de grupos y lo eliminó, situación que derivó en un altercado cuando el técnico galo le negó el saludo al brasileño.