Brayan Jiménez, culpable de corrupción

El ex presidente de la Fedefut de Guatemala ha sido declarado culpable de los cargos de delincuencia organizada y fraude postal; alcanzaría una pena de 40 años de prisión

Brayan Jiménez, ex presidente de la Fedefut
Brayan Jiménez, ex presidente de la Fedefut (AP)

New York

El ex presidente de la Federación Nacional de Futbol de Guatemala (Fedefut), Brayan Jiménez, se declaró culpable aquí de corrupción y delincuencia organizada, como parte del escándalo que ha envuelto a funcionarios de la FIFA.

En un comunicado, la corte del distrito este de Nueva York, informó este viernes que Jiménez, quien dirigió la Fedefut de 2009 a 2015, se declaró culpable de cargos de delincuencia organizada y fraude postal, por cada uno de los cuales recibiría hasta 20 años de prisión.

Los delitos están relacionados con los sobornos que Jiménez, de 62 años, recibió a cambio de otorgar contratos para la transmisión de juegos y para ceder los derechos de la mercadotecnia de partidos eliminatorios de Guatemala rumbo al Mundial de Futbol.

Los cargos también se refieren a la autorización concedida por Jiménez para algunos partidos amistosos jugados por la selección nacional de Guatemala.

Además de la declaración de culpabilidad, el ex directivo aceptó pagar una penalización de 350 mil dólares, de acuerdo con la oficina del procurador del distrito este de Nueva York, Robert Capers.

Los documentos de la corte señalan que Jiménez negoció y aceptó “cientos de miles de dólares a cambio de su consentimiento para ejercer su influencia como presidente de Fenafutg para otorgar contratos a Media World, una empresa deportiva con sede en Florida”.

Jiménez aceptó con los sobornos ceder derechos para juegos eliminatorios de Guatemala para las ediciones de 2018 y 2022 de la Copa del Mundo.

Durante varios años, Media World transmitió estos sobornos desde sus cuentas de bancos en Estados Unidos a las cuentas del acusado, usando a menudo intermediarios en este país y en Guatemala.

El caso contra Jiménez forma parte de una investigación más amplia iniciada por autoridades de Estados Unidos en contra de más de 40 funcionarios ligados a la FIFA que supuestamente participaron en esquemas de sobornos que ascienden a 200 millones de dólares.