El futbol, un asunto de estado en Corea del Norte

Es una herramienta de promoción para la deteriorada imagen del régimen, pero también un entretenimiento muy popular entre la población. 

Jóvenes jugadores entrenan en en la Escuela internacional de Pyongyang (PIFS).
Jóvenes jugadores entrenan en en la Escuela internacional de Pyongyang (PIFS). (DPA )

SEÚL

Corea del Norte no es considerado por la comunidad internacional como un país precisamente de vanguardia en materia de desarrollo y derechos humanos. Otra cosa es la Escuela de Fútbol Internacional de Pyongyang, creada en 2013 con apoyo de la FIFA, que sorprende por su modernidad.

Sobre el césped artificial del Estadio Primero de Mayo, el más grande del planeta con su capacidad para 150.000 espectadores, varios jóvenes talentos de la escuela realizan ejercicios con balón. Son la esperanza del régimen de Kim Jong Un, quien confía en que algún día no muy lejano puedan liderar el resurgimiento de la selección nacional.

El fútbol, como absolutamente todo en la hermética Corea del Norte, es un asunto de Estado. Es una herramienta de promoción para la deteriorada imagen del régimen, pero también un entretenimiento muy popular entre la población. De hecho, algunos partidos de los grandes torneos internacionales son transmitidos por la televisión.

El país cuenta además con una Liga nacional integrada por 12 equipos. "Todos futbolistas profesionales", asegura el ex futbolista Hyon Chul Yun, quien a sus 55 años dirige la Escuela internacional de Pyongyang (PIFS).

Pero más allá la popularidad y el impulso gubernamental hacia el fútbol en Corea del Norte, los éxitos de la selección masculina son escasos. En 2010 logró clasificar por segunda vez en su historia a un Mundial, pero en 2014 el equipo no pudo meterse en la cita de Brasil. Los más veteranos recuerdan la gloria de Inglaterra 1966, cuando en su primera participación mundialista Corea del Norte batió 1-0 a Italia y alcanzó los cuartos de final.

"Vamos a necesitar unos diez años para volver a estar en un Mundial", afirma Hyon, quien sin embargo advierte que la situación de la selección femenina es muy distinta. Las mujeres norcoreanas forman parte de la elite del fútbol asiático y han tenido una presencia habitual en los últimos Mundiales, aunque en Canadá 2015 se les prohibió la participación por los reiterados casos de doping.

"El deporte juega un gran rol en el aparato de propaganda del país", asegura Kim Min Gyu, un ex diplomático norcoreano que se exilió en 2009 en la enemiga Corea del Sur. Según sostiene Kim, los éxitos de los deportistas norcoreanos en el exterior son considerados por el régimen gobernante como una prueba de la superioridad del propio sistema. Además, las alegrías deportivas ayudan a olvidar las necesidades insatisfechas. "El gobierno sabe de esta capacidad del deporte y la utiliza hábilmente", denuncia.

La Escuela de Fútbol Internacional de Pyongyang, que contó con recursos del fondo para el desarrollo de la FIFA, es seguida de cerca por Kim Jong Un. En el ingreso a sus instalaciones se puede ver una placa de su visita del 9 de junio de 2013, cuando concurrió para dar personalmente algunas instrucciones.

"A Kim le gusta mucho el fútbol", revela una empleada durante una visita de periodistas internacionales.

La escuela, en sí misma, no tiene nada que envidiar a otros centros de formación futbolística internacional. Los niños y jóvenes entre 9 y 15 años tienen siete campos de juego a su disposición, uno de ellos techado, además de aulas en las que se dictan clases, una cantina, habitaciones compartidas e incluso una sala de computación.

"El uso de Internet es libre para los alumnos", afirman las autoridades. Pero es incierto si realmente tienen esa posibilidad. El acceso a Internet en Corea del Norte suele estar restringido a los extranjeros y a un pequeño círculo de privilegiados, más allá de la existencia de una limitada Intranet en el país.

La escuela de fútbol cuenta con 194 alumnos, con una proporción de 6-4 entre hombres y mujeres, comenta Hyon. Los jóvenes son reclutados por buscadores de talentos en los clubes de las provincias y antes de integrarse a la escuela deben superar una serie de exámenes físicos y test de inteligencia en la capital Pyongyang.

Entre ellos está Lee Kwang Yo, un joven de 13 años que sueña con jugar en el futbol europeo y que tiene como máximo ídolo a Xavi Hernández.

"Me gustaría jugar en el fútbol español", afirma Lee, quien ya participó durante algunos meses de un entrenamiento en España. El niño, que asegura sus padres no dudaron un instante en dar su autorización cuando fue convocado por la escuela, también tiene como referencia a la selección alemana, de la que destaca su capacidad técnica y física.

"Me gustaría jugar contra ellos en un Mundial", señala Lee. Un sueño que comparte también el implacable Kim Jong Un.