El lado oscuro del Nacional

El inmueble en el que hoy se jugará la Final de la Copa América, guarda una parte de la historia sangrienta de la dictadura de Augusto Pinochet

El estadio Nacional, durante uno de los partidos de la selección chilena en la Copa América
El estadio Nacional, durante uno de los partidos de la selección chilena en la Copa América (EFE )

SANTIAGO, Chile

"Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro", se lee en el túnel número 8 del estadio Nacional de Chile. Ese rincón que desde afuera luce tablones desgastados por el tiempo, que guarda angustia, lágrimas, dolor y muerte por una de las etapas más oscuras del país, y que las autoridades han querido mantener intacto para que la gente no olvide que fue el primer campo de concentración en la dictadura de Augusto Pinochet, del 11 de septiembre al 19 de noviembre de 1973.

El Coloso, situado en la comunidad de Ñuñoa, en el oriente de Santiago, ilumina en cada partido ese lugar, en el que los prisioneros, los simpatizantes del derrocado presidente socialista Salvador Allende, vivieron muchas atrocidades. Wally Kunstmann pidió ese espacio para no dejar que la memoria olvide.

"Esto nació en el año 2000 por iniciativa de Kunstmann, quien peleó por el derecho de tener un espacio, y se logró. Se hizo un museo fotográfico y la idea es que esto quede en la memoria y que no se vuelva a repetir. Es un monumento nacional, el coloso completo. Por lo general, la gente joven no sabe y no se preocupa, por eso se tomó esta iniciativa", le dijo Víctor Peña, director de comunicaciones del estadio, a La Afición.

Torturas aberrantes basadas en el viejo régimen nazi implementadas por Paul Schafer desataron cientos de historias de horror. "El hombre puede aguantar más, pero la mujer no. Se los llevaban en la mañana al velódromo y ahí los torturaban, a las mujeres las llevaban a la piscina, ahí las mantenían. La tortura principal eran golpes eléctricos en las partes íntimas, y se tenían tambores con excremento en donde los sumergían".

Paul Schafer, que era el instructor de torturas en ese tiempo de aquí del estadio, era alemán y participó en las actividades de Hitler", mencionó Peña. Las torturas más dramáticas eran para las mujeres, a quienes hasta ratones les metían en la vagina, una descripción que aún eriza la piel en cada relato: "Había electricidad en las partes nobles, y había violaciones múltiples, sufrían más.

“Había electricidad en las partes nobles, y había violaciones múltiples, sufrían más las mujeres”

VÍCTOR PEÑA
Director de comunicación en el Estadio Nacional

Estaban sentadas en la tribuna y les mantenían la cabeza tapada". Enseguida, detalló que, en medio de la cancha había un encapuchado, "que a la gente que estaba prisionera en todas estas galerías las iban formando y llamando, de ahí se iban a la tortura, ese era el sistema que había con los presos. Estaban en distintos camerines. Dormían en el suelo uno al lado del otro".

Se cree que aproximadamente 7 mil personas fueron detenidas en ese lapso. Eran poco más de 300 las que dormían en la escotilla número 8, en ese túnel en el que aún se puede leer en inglés la frase de "rompecorazones. No me dejes caer. 16/IX/73", escrita por Bebo, dicen, un preso estadunidense del que no se tiene registro, pero de quien quedó ese detalle, y la idea de que sus días de horror se calmaban con aquella vieja canción escrita por John Lennon, y que quedó impresa en una pared.

Como esa, hay otras más en distintos lugares del Coloso, que, según relatan los mismos ex presos, las escribían con monedas, clavos, piedras, o lo que encontraban tirado.

Aunque no forma parte de la zona destinada al recuerdo, la historia relata que en el túnel 1, se ven algunas iniciales como RJJ 12 IX 73, un pergamino con una llave de música y la firma SSE 16 IX 73. pero el más escalofriante, es el dibujo de una lápida con las iniciales JCTS 16 IX 73, que desatan mucho a la imaginación.

EL FUTBOL DURANTE LA ERA DE LA DICTADURA

El 21 de noviembre de 1973, Chile tendría que haber jugado el partido de vuelta de la repesca para el Mundial de 1974 contra la URSS. El de ida quedó 0-0, y la URSS no se presentó al siguiente, argumentando que "por consideraciones morales, los deportistas soviéticos no pueden en este momento jugar en el estadio de Santiago, salpicado con la sangre de los patriotas chilenos".

Así que, con un gol del Chamaco Valdés en un arco vacío, Chile se ganó el honor de acudir a la justa. Para ese duelo, limpiaron el estadio.

"Ahí, Chile ganó porque no se presentó la Unión Soviética, fue un gol simbólico. Justamente para ese partido se desocupó el estadio en noviembre. Pero cuando aún estaban acá los presos, cuando el señor que cortaba el pasto pasaba el área chica y el arco, todos gritaban gol, y esa era la única forma de aliviar su dolor".

El estadio Nacional es el recinto más importante del futbol en Chile, en torno al cual gira en este momento el balompié en Sudamérica. Ahí ha jugado la selección andina toda la Copa América, y ahí disputa hoy la Final contra Argentina. Una sola selección desatará la euforia de una tribuna que se niega a olvidar la guerra del pensamiento contra las armas.

EL FUTBOLISTA QUE DESAFIÓ A PINOCHET

Olga Garrido fue una de las miles de prisioneras en la dictadura de Augusto Pinochet. Esta mujer representa una luz entre la oscuridad de aquella época y un nexo con el futbol, como madre de Carlos Caszely, ex jugador de la selección de Chile en aquel entonces.

Caszely nunca calló su simpatía por los ideales de Salvador Allende, al igual que su madre, quien fue torturada, y por esa razón cuando el cuadro andino se despedía porque viajaba a Alemania al Mundial de 1974, Caszely desafió a Pinochet, simplemente no le dio la mano. Hasta ahora, ese recuerdo perdura en la historia del balompié de aquel país.