El equipo de las Copas

Sevilla buscará incrementar la colección de títulos que mantiene desde hace 10 años, ahora ante el Barcelona en el Vicente Calderón; la de hoy es su final número 14 en ese lapso

Ciudad de México

En los últimos 10 años, Sevilla, contabilizando la de este domingo, suma 14 finales, entre la Europa League, la Supercopa de Europa, la Supercopa de España y la Copa del Rey. Un equipo acostumbrado a los sinsabores, ha consumado una década al borde de títulos y también levantándolos. En este tiempo, los dueños del Sánchez Pizjuan han conseguido nueve campeonatos, superando al Atlético de Madrid (8), solo detrás del Real Madrid (10) y del Barcelona (25) en cuanto a cetros en sus vitrinas.

Los dirigidos por Unai Emery se han rezagado en la Liga, pero las Copas se han transformado en su escenario favorito para brillar. Cinco títulos de Europa League, una Supercopa de Europa, una Supercopa de España y dos Copas del Rey, desde la primavera de 2006, han robustecido su palmarés. Siempre, con una plantilla limitada a comparación de grandes escuadrones. Hoy, ante el Barcelona, el once más ganador del orbe, tratará de conseguir un nuevo trofeo.

En la cancha del Vicente Calderón, casa del Atlético de Madrid, ambos cuadros se miden para finiquitar la temporada. Barcelona, campeón de Liga, y Sevilla, de la Europa League, buscan el doblete que los catapulte a lo más alto de un año digno para recordar, sobre todo por cuenta de los blanquirojos. El escenario y el rival son inmejorables para una tarde de ensueño.

El conjunto sevillista cerró la campaña 2015-16 en el séptimo puesto de la Liga, con 52 puntos, luego de 14 victorias, 10 empates y 14 descalabros; contrario a los blaugranas, que libraron batalla hasta la última fecha con el Real Madrid y el Atleti, para cantar el alirón con 91 unidades. En la Copa del Rey, Sevilla se impuso al Betis, Mirandés y Celta de Vigo, en fases definitivas para llegar a la final; los culés hicieron lo propio ante el Espanyol, Athletic de Bilbao y Valencia.

Y además de la coyuntura, los números y su actualidad, este encuentro se vuelve especial al ser la primera vez que ambos decidan al campeón de la Copa del Rey. En este torneo, se han encontrado en 24 ocasiones, pero ninguna en una eliminatoria por el título. De las 12 llaves, el balance da con ocho clasificaciones del Barça y cuatro del Sevilla. "No somos favoritos, lo tengo claro, lo entiendo; eso no me quita ni por un momento la ilusión que siento por ser campeón", dijo Emery en la conferencia previa a la Final.

El timonel del Sevilla, además de adjudicarse su tercer título al hilo en la Europa League hace unos días, igualando al italiano Giovanni Trapattoni, ambos como los máximos ganadores del certamen, ha inscrito su nombre con letras de oro en la historia del equipo. Sin embargo, Emery no militó en el club, llegó al equipo a inicios de 2013 y le bastó poco tiempo para comenzar a demostrar su calidad.

Heredero de una legión de porteros en el máximo circuito ibérico, nieto de Antonio Emery e hijo de Juan Emery, Unai decidió cambiar los guantes por los desbordes; su carrera la ejerció como interior por izquierda. Su etapa profesional la desarrolló de 1990 y hasta 2004 en equipos, en su mayoría, de Segunda División. Toledo, Racing de Ferrol y Leganés, integran su currículum.

Pero toda la modestia en el campo cambió cuando decidió asumir el banquillo. Fue poco a poco. Lorca (2004-2006), Almería (2006-2008) y Valencia (2008-2012) sirvieron como laboratorio para desarrollarse en el área técnica; media temporada en el Spartak de Moscú (2012) y ya estaba listo para su mejor historia, en Andalucía, con el cuadro que se ha apoderado de la Europa League. "Estoy orgulloso de lo que ha logrado este equipo, siempre pelea por todo lo que compite", ha dicho el estratega a lo largo del año.

En el Manzanares, Sevilla intentará mantener la inercia de campeonatos y su idilio con las Copas, fortalecido con Emery, pero que comenzó desde hace 10 años, con una Europa League que conquistaron en Holanda, ante el Middlesbrough y meses después, una Supercopa europea, precisamente, ante el Barcelona de Ronaldinho y compañía.