Diego Franco, un mexicano en la Tercera División de España

A sus 25 años, el jugador mexicano, formado en Cruz Azul, está en busca su lugar en el futbol, ahora, en Salamanca, en la Tercera División de España

Diego Franco, en su presentación en el Estadio Helmántico
Diego Franco, en su presentación en el Estadio Helmántico (Cortesía Diego Franco)

Ciudad de México

Eran mediados del 2013, cuando se oficializó la desaparición de la Unión Deportiva Salamanca, un club español que pocos años atrás, competía en el máximo circuito ibérico y que entonces lo hacía en la Segunda B... Malos manejos administrativos llevaron a la quiebra económica. Así, en medio del caos, surgió la fundación inmediata del Salmantino UD, equipo al que se le cedieron los derechos del que perecía, fungía como una especie de herencia, un relevo, manteniendo la localia en el estadio Helmántico y los colores originales de los blanquinegros. Un descenso administrativo en 2015 colocó al nuevo club en ceros, pero ha remontado y hoy, desde la Tercera División, es el hogar de varios futbolistas mexicanos, que sueñan en grande.

Uno de estos embajadores es Diego Franco, un mediocampista de condiciones creativas, que recaló en el verano en España, luego de una aventura previa en el balompié de Costa Rica. El mismo año que el Salamanca desaparecía, este volante tenía sus primeros minutos en el máximo circuito nacional, con Cruz Azul, equipo que lo formó como profesional: "Memo Vázquez fue quien me dio la oportunidad en el Clausura 2013, en el torneo que salimos campeones de Copa y subcampeones de Liga; en el cambio de entrenador (llega Luis Fernando Tena) se decidió que nos mandaran a varios jóvenes a equipos en el Ascenso, así llegué al Cruz Azul Hidalgo y luego a San Luis", admite desde Salamanca el canterano celeste. "Braulio Luna y Flavio Davino son quienes me ayudaron a tener más actividad".

Franco Mares permaneció desde el 2014 y hasta 2016 en San Luis, donde disputó 15 encuentros con el escuadrón principal, marcando tres anotaciones; su actividad la alternaba con el Deportivo Tepatitlán, en el que en un año disputó 18 partidos y consiguió seis goles... Fue a inicios del año anterior, que su carrera tomó otro rumbo: "La directiva de por entonces me comunicó que había ciertos pormenores a considerar, como la falta de recursos y buscándole me salió la oportunidad de ir a Costa Rica, con el Belén FC, un equipo acostumbrado a pelear por el descenso; la intención era recuperar el ritmo y ayudar al equipo a restablecerse"; en tierras ticas se encontró con la complicidad de connacionales como Alberto García y César de la Peña, así como el entrenador Fernando Palomeque.

Cuando por fin parecía que todo recobraba el rumbo positivo, teniendo actividad en Costa Rica, surgieron varias posibilidades para volver a México y para incursionar en Europa; en menos de un doce meses, su trayectoria había dado un vuelco, dejando atrás fantasmas que amenazaban con inestabilidad: "Estaba la posibilidad de regresar al Ascenso, pero también la opción de venir a España y hablándolo con mi familia, determinamos que era lo mejor, salir de esa zona de confort, intentar crecer en un lugar nuevo, completamente diferente del que vienes; aquí, el futbol es más técnico, que te obliga a dar lo mejor posible, aún estando en esta división", apunta convencido. Llegó al Salmantino para jugar la presente temporada, con la ilusión intacta en el campo y la grada de volver a los días de más gloria.

"El Salamanca fue uno de los decanos del futbol español, lo era cuando desapareció y ahora nos toca defender ese orgullo; este deporte se vive completamente diferente estando acá. La afición, el estadio, hasta los entrenamientos, todo es como si fuera de Primera División. A cualquiera, al menos para mí, le hace ilusión estar en estas circunstancias", confiesa Diego, que de momento ha intervenido en 171 minutos, eso sí, marcando un tanto de por medio. "Por infraestructura y todo lo que rodea a este equipo, merecería estar en la máxima categoría; de momento vamos en el segundo puesto general, aunque sabemos que es un torneo largo y que no habría que confiarnos", remata. Su aspiración es acceder a la Segunda B. "Individualmente vine para acá para seguir creciendo, para sumar minutos, pero es inevitable pensar en el ascenso de categoría".

Como un verdadero nómada, así se han dado las circunstancias y los tiempos para que Diego Franco se convierta en un aspirante a la grandeza en un recinto acostumbrado al futbol de élite, a pesar de los malo resultados, fuera de la cancha, que lo colocaron en su presente actual: "La afición te hace sentir sumamente especial desde que ingresas al terreno de juego, sin importar quién seas; uno de mis deseos es regresarle con buenos resultados todo lo que me han ayudado aquí. Es una ciudad muy futbolera y te identificas de inmediato. Carlos Vela pasó por aquí y aunque no estuvo mucho tiempo, lo hizo bastante bien, por eso la gente te ubica y trata de que te sientas como en casa".

Otro de los factores principales para su rápida adaptación, ha sido el compartir la experiencia con cuatro mexicanos más, que como él, también están a la espera de una revancha sobre el terreno de juego y en Salamanca han encontrado el escenario idóneo: "El contar con compañeros afines, con los que además compartes la nacionalidad en un país diferente al tuyo; ya sea en temas del futbol o no, compartes muchas cosas con ellos". En las filas del Salmaltino que espera un ansiado regreso a los primeros planos, también brillan Martín Galván, que fuera promesa de La Máquina; Marco Iván Pérez, el zaguero que despuntó hace años con el Pachuca; Saúl Villalobos, un extremo formado en el Atlas y Rodrigo Vera, un defensa que se formó en los Tiburones Rojos del Veracruz.