Argentina, bajo la sombra de la desafiliación

La AFA mantiene el riesgo de quedar fuera del organismo rector del futbol por la reciente huelga de futbolistas y la intervención de terceros

La FIFA podría sancionar a la AFA por injerencias gubernamentales
La FIFA podría sancionar a la AFA por injerencias gubernamentales (Tomada de Twitter @afa)

Ciudad de México

El futbol de Argentina no se reanudará como se había prometido. La Asociación de Futbol Argentino y el presidente Mauricio Macri han presionado a los clubes para que regresen a las canchas a partir del tres de marzo, sin embargo, de comprobarse la presencia de Macri en asuntos de la AFA, la institución podría ser desafiliada de la FIFA.

El estatuto en vigor de la Federación Internacional de Futbol Asociación establece en el punto 14 del segundo capítulo, inciso “I” que deben “administrar sus asuntos de forma independiente y procurar que no se produzca ninguna injerencia por parte de terceros en sus asuntos internos”, así como en el 15, donde los afiliados deben tener “independencia y prevención de injerencias políticas”.

De violar los apartados mencionados, según se lee en el documento “podría conllevar sanciones, incluso si la injerencia de un tercero no pudiera imputarse a la federación miembro”.

Estas sanciones van desde suspensiones temporales hasta la suspensión definitiva de la afiliación.

En otras partes del mundo ya se han llevado a cabo diversas faltas por parte de la FIFA, siendo las más recientes en África.

En 2014, FIFA suspendió a Nigeria luego de su participación en el Mundial de Brasil, por injerencias gubernamentales ocurridas después de la destitución del Presidente de la institución, Aminu Maigari y la presión del gobierno para destituir a más integrantes de la Federación de Nigeria.

El 4 de julio de 2013 se dio a conocer la suspensión indefinida de la Federación de Camerún, debido a la intervención de su gobierno en ella.

En Europa, el caso más sonado fue para Grecia, pues recibió una amenaza de sanción por un proyecto de ley que pretendía reducir los mandatos de los dirigentes griegos a un máximo de dos años,  además, en 2006 fue suspendida por acatar una normativa gubernamental para el futbol.
Los antecedentes sudamericanos son para Chile y Perú.

En el caso de los chilenos, en 2014, la presidenta Michelle Bachelet envió una ley sobre la violencia en los estadios, donde se daba facultad a los legisladores de detener los encuentros cuando fuera pertinente.

La FIFA amenazó a la Asociación Chilena de Futbol se ser sancionada, sin embargo sólo quedó en la amonestación.

Por su parte, los peruanos estuvieron en riesgo de ser suspendidos en el 2014 por una pugna con el Instituto Peruano del Deporte, por la reelección de Manuel Burga como presidente de la Federación Peruana de Futbol.