El central y el aprendiz

Gerard Piqué y Sergio Ramos son la referencia en defensa del Barça y el Madrid; el culé recobra su mejor versión y el merengue vuelve para levantar la moral del madridismo

Gerard Piqué y Sergio Ramos lideran las defensas
Gerard Piqué y Sergio Ramos lideran las defensas (Especial )

MADRID, España

Puede entenderse un Barça sin Gerard Piqué, pero no un Real Madrid sin Sergio Ramos. Primero lateral y luego central, Ramos escaló posiciones en el Bernabéu como se hace en la legión. De soldado pasó a mariscal de campo y desde ese sitio, —la zaga de Real Madrid—, se convirtió en un capitán histórico del club. Si hubo un futbolista determinante en el asalto a la famosa Décima fue Ramos. Imperial en la goleada del Allianz en semifinales contra el Bayern Múnich y decisivo contra el Atlético en Lisboa empatando al 93'.

De la misma forma, si hay un futbolista determinante en la última crisis de Real Madrid volvemos al eje Sergio Ramos. Su ausencia por lesión durante cinco semanas, coincidió con la depresión de su equipo. La goleada por 4-0 en el Calderón, el empate en casa 1-1 contra Villarreal y las derrotas 1-0 en San Mamés y 3-4 contra el Schalke, son el parte médico: orgánico y psiquiátrico.

En todos estos partidos faltó Ramos. Dejó un hueco tan grande, que la profundidad de su ausencia llegaba al medio campo y se extendía al frente. Ramos, además de un defensa nervudo y ubicado, es un mediocampista conmovedor y un rematador certero: 54 goles viniendo de atrás, lo convierten en el segundo defensa más goleador en 113 años de Real Madrid. Por delante suyo está Fernando Hierro con 74 anotaciones.

Ese esfuerzo del defensa con alma de delantero, esparce su liderazgo por el campo. Un bloqueo a tiempo, una salida en caballería y un cabezazo rotundo, son tan importantes como un grito suyo. Cuando Ramos habla, Cristiano se cuadra. Es, sin menospreciar la divisa de Casillas, el capitán operativo del Campeón de Europa. Varane, Nacho, Carvajal y hasta Arbeloa, son mejores futbolistas a su lado y la pareja Ramos-Pepe, una de las barricadas más espinosas del mundo. En forma, son infalibles.

La trayectoria de Piqué es distinta. Uno de los grandes descubrimientos de Guardiola junto a Busquets y Pedro, fue repatriado del United, donde Ferguson sabía que tenía un diamante más bruto que diamante. El escocés no quiso perder tiempo en pulir su carácter descarado y lo dejó volver al Barça. Pero más que Guardiola, en el Camp Nou su entrenador fue Puyol.

Con Puyol al lado, Piqué se volvió uno de los mejores centrales del mundo. Un joven espigado, correcto atrás, alegre al frente, y con una salida pulcra, sensata. El futbol de aquel Barça empezaba en Piqué, continuaba en Busquets y florecía en Xavi. Ese fue el carril central de los títulos.

Después, se ha hablado más del esposo de Shakira que del Torreón del Mediterráneo. Piqué no termina por endurecer su posición en el futbol. Es blando, disperso y caprichoso. Demasiados vicios para un central que recibió el legado de un caudillo como Puyol. En la defensa del Barça hay un antes y un después de Puyol, en ese después, Piqué no respondió. El Barça tampoco.

Acostumbrado a dominar el 75 por ciento de los partidos en campo contrario, apenas queda tiempo para examinar con seriedad su última línea. Cuando el Barça enfrenta a equipos poderosos, casi siempre comete errores atrás. Sobre todo en segundas jugadas, perdidas de balón y táctica fija. Desde el prometedor surgimiento de Piqué y la exitosa contratación de Alves, todo ha sido parches. Mascherano el más común y Douglas el más vulgar y Jéremy Mathieu, el más corriente. El Barça es el equipo menos goleado de la campaña, no hay estadística más engañosa que ésta, porque sus mejores defensores, son sus atacantes. Si hay que analizar el clásico de atrás para adelante, el Madrid de Ramos empieza ganando el juego y quizá lo haga, con un gol de su histórico central.

Aquí el pdf con el gráfico: