Tridente ofensivo del PSG golea en Champions

El equipo parisino derrotó 4-0 al Anderlecht en la tercera fecha de la Liga de Campeones; los goles fueron obra de Neymar, Cavani, Mbappé y Di María

Dani Alves, Neymar y Verratti
Dani Alves, Neymar y Verratti (AFP)

Ciudad de México

Neymar, Cavani y Mbappé, un tridente que comienza a cobrar tintes de histórico en el París Saint-Germain, aniquiló al Anderlecht, que cayó fulminado (0-4) en la tercera jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones, y dejó a los franceses a un paso para la clasificación para octavos.

La ya bautizada como NCM firmó una actuación digna de los grandes, capaces de desarbolar a un adversario sin necesidad de ser netamente superior a ellos, a base de eficacia, ese instinto entre asesino y displicente que tienen quienes se siente superiores.

Entre los tres han logrado nueve de los doce goles que ha conseguido en los tres primeros partidos de la Liga de Campeones el PSG, una seña de identidad que le otorga el aura de los favoritos, que les convierte en temibles para los rivales. Sin haber concedido un solo tanto en contra.

Como frente al Bayern de Múnich en la segunda jornada, el PSG de Unai Emery marcó a los 3 minutos y ya solo tuvo que aguardar que sus dardos ofensivos fueran cayendo.

El Constant-Vanden Stock olía a masacre cuando Mbappé aprovechó un genial centro de Verrati -destinado a convertirse en el proveedor de sangre a la tripleta ofensiva- encontró a un Mbappé que buscó un hueco entre las piernas de Sels para poner el duelo cuesta abajo.

Al borde del descanso, en el 44, Neymar dividió la defensa belga, disparó contundente desde el borde del área, el balón, mal rechazado, llegó a la cabeza de Mbappé, que sirvió para la de Cavani que solo tuvo que empujar el balón a la mallas.

Sin brillo y 0-2 al descanso. La firma de los grandes. Un guión que no cambió tras las duchas, el mismo guión, trabajo de hormigas frente a pisadas de elefantes.

Faltaba el gol de Neymar, que llegó en el 66, en una falta bien situada, un gol astuto, de esos que parece que quien los hace sabía el futuro diez segundos antes, que la barrera del Anderlecht saltaría y dejaría bajo sus pies un hueco que el meta no iba a anticipar y, por ahí, como si nada, el balón encontraría el camino de las mallas.

Así fue para que el brasileño culminara el trabajo, casi burocrático si no fuera porque tiene el brillo de las estrellas.

No hubo mucho más. El Anderlecht se lanzó en busca del honor y Onyekuru tocó el palo. Pero los belgas carecen de la chispa que le sobra al PSG.

A la fiesta se unió Di María, que había sustituido a Cavani y que no celebró su gol como si el argentino no se sintiera concernido por la fiesta que vive su equipo.