La admiración de Neymar, la crisis de Brasil

El talento creativo, la seña de identidad del país desde que logró sus primeros éxitos, ha desaparecido.

Neymar con la selección de Brasil
Neymar con la selección de Brasil (DPA )

ZÚRICH, Suiza

Por primera vez en ocho años, un brasileño estuvo presente entre los finalistas de la gala al mejor jugador del año de la FIFA. El tercer puesto de Neymar en las votaciones por el Balón de Oro podría ser una luz al final del túnel, aunque la crisis de talento por la que atraviesa el país pentacampeón mundial parece aún lejos del final.

Desde que Kaká, que fue el encargado de darle el galardón al argentino Lionel Messi, ganó en 2007, ningún futbolista "verdeamerelo" había vuelto a asomar por los primeros lugares del prestigioso premio, que designa a los mejores del mundo.

Desde que la revista "France Football" abrió el premio a los no europeos en 1995, Ronaldo, Rivaldo, Ronaldinho y Kaká levantaron el preciado balón dorado. Pero entre los tres primeros se colaron también jugadores como Roberto Carlos o Deco, que aunque se nacionalizó portugués, es producto de la factoría brasileña.

Eran los años en los que Brasil encadenó tres finales mundialistas seguidas: la que ganó en Estados Unidos 1994, la que perdió en Francia 1998 y la que volvió a conquistar en Corea/Japón 2002. Eran tiempos en los que parecía que el talento brasileño no tendría fin.

Sin embargo, algo se rompió en el llamado "pais do futebol". En 2006 y 2010, Brasil cayó en cuartos de final. Y en 2014, pese a que llegó a semifinales, la debacle fue total. El conjunto brasileño perdió 7-1 ante Alemania en su propio país, en la mayor humillación sufrida por el orgulloso balompié brasileño en toda su historia.

Un montaje videográfico en el que se ve a los jugadores alemanes jugar solos en el estadio Mineirao de Belo Horizonte, sin la oposición de ninguna camiseta verdeamarilla, dio la vuelta al mundo. Pero paradójicamente, el fútbol brasileño copó prácticamente entera la línea defensiva del once ideal de la FIFA en la gala anual de Zúrich, con Marcelo, Thiago Silva y Dani Alves. Sumado Neymar, Brasil fue el país con más representantes en ese equipo de estrellas. Sin embargo, entre los 23 jugadores más votados para el premio a mejor jugador, sólo está Neymar.

El talento creativo, la seña de identidad del país desde que logró sus primeros éxitos, ha desaparecido. En los torneos sudamericanos, la crisis sólo se ha confirmado. En las dos últimas Copas América, el equipo fue eliminado en cuartos de final, las dos veces ante Paraguay, con un juego lejos del nivel que se le presupone.

El declive tiene con seguridad varios motivos, pero el periodista Jamil Chade, corresponsal en Suiza de "O Estado de Sao Paulo" y autor del libro "Política, Propina e Futebol" (Política, sobornos y fútbol), apunta a uno de ellos: la corrupción.

"Lo que existe en torno a la selección brasileña es una industria de los amistosos. ¿Pero al menos la gente aprovecha para preparar a la selección para algún torneo? No, porque el técnico es obligado a poner en el campo a determinados jugadores. No tiene espacio para la preparación. ¿Lo que es hoy la selección brasileña? Digo esto con tranquilidad: es una gran mentira. Hoy la selección brasileña es una gran mentira", dijo en una entrevista con la edición brasileña del diario "El País".

Chade denuncia en su libro cómo los partidos amistosos de Brasil fueron utilizados por dirigentes de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) para enriquecerse. Por ejemplo, recuerda un Brasil-Japón en 2012, un martes al medio día, en la ciudad de Wroclaw, en Polonia, o un Brasil-Irak, cinco días antes, en Suecia.

"Brasil ganó 6-0, pero aquello no fue un partido, fue una estafa", añadió. "Quien estaba organizando el partido era un socio de algunos de dentro de la CBF. O sea, aquel partido no tenía nada que ver con el fútbol", añadió.

Brasil sigue siendo el mayor exportador de futbolistas del mundo, pero sus mejores jugadores salen cada vez antes hacia el exterior. Además, el aspecto táctico ganó espacio al fomento de la creatividad y, mientras en Europa países como España o Alemania recorrían precisamente el camino contrario, Brasil cayó en la fascinación por el jugador físico por delante del talentoso.

"En el fútbol brasileño hay una decadencia cultural que lleva ya bastante tiempo. Hubo una continuidad de entrenadores que apostaron a un Brasil más contundente, más aguerrido, más físico, desconociendo lo que es su historia", señaló en una columna para dpa el ex entrenador argentino César Luis Menotti, campeón del mundo en 1978.

"Pelé, Rivelino, Tostão, Gérson, Garrincha, Didí, Vavá, Amarildo, Clodaldo... ¡qué futbolistas! Competir con Brasil en la década del 60 era una cosa realmente imposible, lo sufrí en carne propia jugando para Argentina", recordó.

La falta de calidad en la liga local vació también los estadios de espectadores y la vinculación de la gente con el fútbol se debilita.

Mientras tanto, Neymar, de 23 años, confiesa que siente admiración por Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. "Son una inspiración", admite. La inspiración que sigue buscando el fútbol brasileño.