"Murió gente por un error de juicio": sobreviviente de avionazo de Chapecoense

El periodista Rafael Henzel calificó como "repugnante" el "error de juicio" que cobró la vida de 71 personas en el accidente aéreo de Colombia

Rafael Henzel, sobreviviente del accidente del Chapecoense
Rafael Henzel, sobreviviente del accidente del Chapecoense (Rafael Henzel )

Ciudad de México

Rafael Henzel, un sobreviviente brasileño del avión que cayó en Colombia, sintió asco cuando le dijeron que el accidente se debió probablemente a la falta de combustible. "Murió gente por un error de juicio", dijo. "Eso es repugnante".

Apenas seis de las 77 a bordo sobrevivieron. Entre los muertos estaban 19 jugadores y personal del equipo de fútbol Chapecoense y 20 periodistas que iban a cubrir la final de la Copa Sudamericana contra Nacional de Medellín.

El periodista de radio habló el domingo por la noche desde Colombia, donde se recupera, con el programa Fantastico, donde reveló que en ningún momento el piloto dijo a los pasajeros que ajustaran sus cinturones de seguridad antes de que se estrellara contra una ladera. 

"En ningún momento alguien de la cabina o la tripulación nos dijo, 'ajústense los cinturones''', dijo Henzel. "Seguimos volando sin tener la menor idea de lo que iba a suceder".

El avión partió de Santa Cruz, Bolivia y se estrelló cerca de Medellín, Colombia, el 28 de noviembre. Sobrevivieron dos tripulantes bolivianos y cuatro brasileños: Henzel y tres futbolistas.

Se realizan investigaciones en Brasil, Bolivia y Colombia. Las autoridades colombianas creen que la caída se produjo por falta de combustible.

Henzel dijo que hacia el final del vuelo, los pasajeros a su alrededor se preguntaban cuánto faltaba para el aterrizaje.

Diez minutos "fue la respuesta de la tripulación", dijo. "Entonces se apagaron las luces y los motores".

En ese momento, todos corrieron a sus asientos y se ajustaron los cinturones, dijo Henzel. A continuación, el avión se estrelló contra una ladera.

Henzel dijo que al despertar estaba rodeado de socorristas y que sentía un dolor tremendo de lo que resultaron ser siete costillas fracturadas. Llamó por su nombre a los colegas que lo rodeaban, pero estaban muertos.

Dijo que sobrevivió por milagro y porque tuvo la suerte de despertar cuando pasaban los socorristas.