Vivir o morir en la Liga

Real Madrid recibe esta tarde al Barcelona en el Santiago Bernabéu en una edición del Clásico español que puede ser definitorio; por un lado, los culés con la victoria revivirían en el torneo, y en caso contrario, serían los merengues los que se escaparían a siete puntos de distancia

Real Madrid vs Barcelona
Real Madrid vs Barcelona (Especial)

MADRID, España

Sacó pocas cosas del vestidor. Un viejo trapo con el número 4, dos libros, el último de su amigo David Trueba y una corbata negra, delgada, corte italiano, que mantenía por cábala enrollada en un cajón. Salió para ver las sombras que había dejado y se sentó de otra forma en la banca del Camp Nou. Apenas quedaban luces.

Son esos minutos cuando los estadios se van apagando que se vuelven túneles del tiempo. Guardiola contemplaba en solitario aquella obra que para algunos era más de Messi, Xavi o Iniesta, que suya. El futbol, sin embargo, le ha ido otorgando por completo los derechos de autor. Ese Barça de 14 títulos en cuatro años fue suyo.

Puso tierra de por medio y desapareció durante un año. Condenado por su éxito reflexionó sobre el retiro. La mente joven más brillante que el futbol había tenido en los últimos 50 años, vivía encerrada en un ático de Nueva York. El Barça continúo su camino, engargoló los ideales del DT y jugó en automático. Con Vilanova ganó una Liga hasta que se estrelló en la Champions. La goleada 7-0 contra el Bayern Múnich dejaba la imagen de una civilización en decadencia y a partir de aquí, cualquier cosa que pueda escribir de aquel Barça es nostalgia.

Hasta esta mañana el Barça de hoy se negaba a aceptar que el de Martino, es una versión transitoria. Conserva algunos rasgos como la pelota, pero aún teniéndola, la cuestionada posesión es más cosmética que ética. Da la impresión que cuando Martino llegó al Camp Nou alguien le dijo: por favor, intente no tocar nada. Y así, entre lesiones, el natural envejecimiento de Puyol y Xavi, el escándalo Neymar y las excesivas rotaciones, éstas sí, decisión absoluta del entrenador, apenas hemos podido ver el futbol que mantienen sus jugadores.

Las verdaderas grietas del Barça no están dentro sino alrededor del campo. A ese entorno que con interminables coloquios en salas de prensa logró impermeabilizar Guardiola, se le cuela la humedad por todos lados. Basta revisar el traumático rostro de Puyol, más adolorido que su rodilla, para comprobar que ni siquiera el pundonor del capitán pudo detener la erosión que en los grupos produce la fama, la fortuna y el exhibicionismo en redes sociales; en palabras de Guardiola la pérdida de motivación.

En cambio, la transición del Bernabéu ha sido pacífica. Lógico para un estadio al que Mourinho había convertido en Normandía. Real Madrid encontró en Ancelotti la figura de un hombre normal. Italianísimo en las formas, actúa con la paciencia del jugador curtido en todas las batallas. Ancelotti es el más viejo de los futbolistas del actual Real Madrid, habla con sencillez, se expresa bondadosamente y espera que el tiempo, como hasta hoy ha sucedido, le vaya dando la razón. Es el gran sereno. Algo muy difícil de lograr al interior de un club donde precisamente el tiempo, convertido en historia, se había vuelto el peor enemigo.

Y en ese sosiego es donde hemos visto al mejor Cristiano, seguido por sus compañeros. Al grado de reincorporar el extinto batallón de infantería en las botas de Jesé, Morata, Isco, Illarra, Casemiro, Nacho y Carvajal que las juventudes del Madrid habían perdido. De aquellos clásicos Madrid-Barça que dividían Facebook, continúan al mismo nivel cinco jugadores alrededor de los cuales se siguen formando estos equipos: Messi, Iniesta, Busquets, Cristiano y Xabi Alonso. En el camino hemos ido perdiendo a Puyol y las mejores versiones de Xavi y Casillas. En estos cinco futbolistas habita la certeza de cualquier victoria en Liga, Copa y Champions.

Los cinco magníficos 

Alineaciones más, alineaciones menos, con Neymar o con Pedro y Alexis, pero sin Cesc. Con Benzemá, sin Di María, pero con Bale; con tres delanteros o dos, da lo mismo, es igual. Sin el poder de Cristiano, los goles de Messi, la imaginación de Iniesta, el sentido común de Busquets y la sabiduría de Xabi Alonso, Real Madrid y Barcelona habrían claudicado en Liga, abdicado en Copa y dimitido en Champions. Los dos siguen vivos en todo, pero tienen una cita crucial que marcará el futuro inmediato de ambos en la Liga.