Un Tri perfecto

La selección mexicana Sub 17 consiguió su clasificación a la Final del Mundial, gracias a la madurez que ha conseguido en el torneo y que se traduce en orden, carácter y temple dentro de la cancha.

Tricolor
(EFE)

Abu Dabi

La selección mexicana Sub 17 no para de soñar, de crecer, de sentirse segura. El equipo de Raúl Gutiérrez volvió a dar un golpe de autoridad, enterró las aspiraciones de Argentina. México es un equipo que se convence partido a partido. Ayer lo confirmó la albiceleste que cayó 0-3 en Abu Dabi.

A los sudamericanos este torneo se les sigue negando, y el cuadro mexicano le ha encontrado un gusto especial. No hay barreras para el equipo del Potro Gutiérrez que ha confirmado su asistencia al partido más añorado por los jóvenes que sueñan con triunfar en el futbol profesional.

El camino a la Final no ha sido fácil, en el tramo se tuvo que trabajar mucho en lo futbolístico, sobre todo en el aspecto mental, se tuvo que madurar con rapidez, entender que en el futbol hay accidentes como el que vivieron con Nigeria, en lugar de lamentarse hubo que curar las heridas.

Aquel 19 de octubre, cuando México inició la defensa de su título ante Nigeria, el Tri fue maltratado por la velocidad de los africanos, sufrió un castigo excesivo, una zarandeada que estremeció al grupo. Kelechi Iheanacho fue un fino estilete que hirió una y otra vez a la defensa mexicana.

Ese día, México flaqueó en todas las líneas, la defensa no tuvo piernas para correr a la par de los nigerianos. En el primer gol de los africanos Terán falló en una barrida, luego le faltó velocidad a sus compañeros.

El segundo de Nigeria fue producto su velocidad, rápido desprendimiento en un tiro de esquina, potencia por la banda derecha y la defensa mexicana llegó cansada a su área. El tercero cayó en un saque de banda que nadie despeja y les rematan en el área chica.

El cuarto, un tiro de media distancia que toma mal parado a Gudiño. El quinto, la fórmula de la velocidad por la banda derecha y la habilidad de los nigerianos para deshacerse de los defensas mexicanos. Y el sexto, un gol de bandera con un disparo de media distancia desde fuera del área. Mucho castigo para el Tri.

LA REINVINDICACIÓN

Entonces vino la sacudida del Potro, las palabras fuertes y los cambios. Se venció a Irak por 3-1 y a Suecia por 1-0. En octavos de final tocó Italia y ahí fue donde Raúl Gutiérrez encontró el equipo ideal, desde entonces, el Potro ha repetido su cuadro, ha mantenido su sistema de 4-4-2 y las ejecuciones han sido mejores.

Se nota una buena conjunción, jugadores que dominan la idea del entrenador, que saben en qué momento replegar y en cuál atacar. Se ha hecho de la táctica fija un arma letal. Además, se ha recuperado la moral, así quedó demostrado en los cuartos de final en la serie de penales contra Brasil, cuando Gudiño se vistió de héroe, pero los tiradores mexicanos mostraron su temple.

Y llegó la semifinal contra Argentina. La mañana no parecía iniciar de buena manera, el amanecer de México se pintaba de un tono gris cuando Salón Wbias fue en busca de la pelota y chocó con Sebastián Driussi, el delantero argentino cayó y el árbitro italiano Gianluca Rocchi marcó penal. Era el minuto 3 y los ojos de los mexicanos empezaban a quitarse el sueño.

El mismo Driussi se paró de frente a la pelota, miraba al portero Raúl Gudiño, quien aplaudía y se contagiaba de confianza, el argentino pateó con la derecha, el arquero mexicano se lanzó hacia su lado izquierdo y con un manotazo evitó la caída de su marco. Primera muestra de fortaleza, primer golpe serio a los argentinos.

México reaccionó de inmediato, se fajó para entrar al intercambio de golpes, y asestó el segundo que trastabilló a los argentinos. Al minuto 5, Rivas mandó un centro por izquierda, la pelota fue rechazada, pero Wbias la cabeceó a una zona en la que apareció  Iván Ochoa para empujar con la derecha el balón.

El Tri tomó confianza, Rivas, en medio campo, cobró otra pelota parada, la puso en el área, ahí Ulises Jaimes la recentró con la cabeza y en el segundo poste apareció Ochoa para aumentar la ventaja. Los argentinos perdieron la línea y México mostró su empaque. El sudamericano Joaquín Ibáñez se fue expulsado y el Tri le imprimió su pulso al juego.

Para el segundo asalto, los del Potro mantuvieron el dominio, esta selección no conoce la palabra nerviosismo, se sabe manejar en las ventajas, Argentina no encontraba el camino, una y otra vez tropezaba con la muralla de Gudiño, Aguirre, Terán, Wbias y Rodríguez. Entonces llegó el nocaut, Marco Granados salió de la banca para sentenciar el pase a la Final. Govea se puso el frac y filtró para Granados, quien definió con sutileza.

México vive en estado de gracia, sus jóvenes futbolistas ilusionan, ellos no conocen el vedetismo, juegan por sus sueños, superan sus barreras, y ahora la gloria les tiene reservada una cita, la última puerta antes de llegar al paraíso se llama Nigeria, la revancha ha llegado y este Tri es distinto al de su presentación.