Sueños en la otra Concacaf

Jacques Passy es el único técnico mexicano que dirige a una selección nacional; desde 2015, entrena a San Cristóbal y Nieves, con la que sueña llegar a la Copa Oro 

Jacques Passy, entrenador de San Cristóbal y Nieves desde 2015
Jacques Passy, entrenador de San Cristóbal y Nieves desde 2015 (Especial )

CIUDAD DE MÉXICO

Hay una Concacaf en la que los sueños no se dirigen en ganar la Copa Oro, calificar al Mundial o llegar al quinto partido. No. En la otra cara de esta confederación están aquellas selecciones que rara vez se asoman en las instancias finales de la eliminatoria mundialista, y cuyo mayor anhelo es jugar el torneo de la zona.

Y México no se da cuenta de esa Concacaf hasta que alguno de esos representativos logra colarse de manera sorpresiva a la cuarta fase de la eliminatoria mundialista, en la que habitualmente inicia el Tricolor su participación.

En las tres etapas anteriores, las islas caribeñas y algunas naciones centroamericanas, ya han luchado bastante por sobrevivir.

Ahí están Martinica, Aruba, Bahamas, Islas Vírgenes, Islas Caimán, Belice, Nicaragua, San Cristóbal y Nieves (St. Kitts and Nevis en inglés), entre muchos, muchos otros.

Justo ahí en San Cristobal y Nieves es donde la mirada del futbol mexicano debería detenerse un momento para contemplar al único entrenador nacional que tiene a su cargo una selección en estos momentos.

Se trata de Jacques Passy, quien a sus 40 años disfruta el reto de dirigir al país más pequeño del continente americano (261 km2, la mitad de lo que mide el municipio de Toluca) y cuya población (50 mil habitantes) apenas ocuparía la mitad del estadio Azteca.

En ese lugar, en el estadio Warner –construido para el críquet, pero habilitado para el futbol–, Jacques se ha dado a la tarea de entrenar al equipo nacional desde 2015. El mexicano tiene a su disposición lo básico, pero no se queja y valora lo que hay.

“No hay instalaciones, lo que hay es un estadio de críquet donde también se puede jugar al futbol; no hay aquí un centro de alto rendimiento, aquí hay un estadio donde se juega y entrena, pero tenemos todo lo básico de utilería, tenemos las condiciones para trabajar, pero no hay instalaciones para quedarnos una noche ni mucho menos; tenemos un estadio muy bonito, chiquito, para cinco mil personas, pero es muy básico”, le cuenta a La Afición.

Es cierto, él no vive allá de tiempo completo, pero parte de su cuerpo técnico la conforma gente local (los demás son mexicanos) que lo mantienen al día.

Y aunque es un país muy pequeño, Passy afirma que no tiene dificultades para armar una selección decorosa; eso sí, la idea romántica del futbolista amateur aún se encuentran en esta isla caribeña, pero a él no le parece un factor en contra.

“Sí, hay de esas historias. Hay jugadores que trabajan en el gobierno, que trabajan en el aeropuerto o los hoteles. Pero debo precisar algo, dentro de esas historias nunca yo subestimaría a alguno de esos jugadores, porque muchos de ellos trabajan y entrenan dos o tres veces más de lo que un profesional entrena.

Es increíble, porque muchos jugadores de la isla, sin recibir dinero al respecto, tienen una preparación profesional aunque no reciban un sueldo como tal. No porque tengan otra actividad significa que no estén preparados.

“Es cierto que hay jugadores en esta selección que no cobran sueldos profesionales, pero todos entrenan como tal y prácticamente el 80 por ciento es profesional. Tengo jugadores que están, desde el futbol mexicano donde milita Devaughn Elliot (Murciélagos, Ascenso MX) hasta en el futbol de Inglaterra y Escocia, en la MLS, muchos en Trinidad y Tobago, también nos nutre nuestra Liga local”, comparte.

COPA ORO, UN SUEÑO REAL

Para el futbol mexicano es normal asistir e incluso ganar la Copa Oro, pero para un país como San Cristóbal, que ya quedó eliminado en la tercera fase de la eliminatoria mundialista, es un sueño que nunca se ha hecho realidad.

Y es Passy el entrenador que podría hacer realidad ese anhelo. “Esa es una aspiración distante, pero nos estamos posicionando cada vez mejor en las fases eliminatorias, acabamos de ganar el grupo ante dos muy buenos equipos; vamos avanzando y tenemos la aspiración de llegar a la Copa de Oro.

Si ganamos tres de los siguientes cuatro partidos estaremos en la Copa, así que tenemos el sueño de lograrlo. Yo tengo la esperanza de lograr eso que sería histórico para un país de 50 mil personas”. }

Esa posibilidad ha encendido la pasión por el futbol en este país caribeño: “Es una locura. Como son 50 mil personas las que viven aquí, pues todos los jugadores son conocidos, pero no a la distancia, sino los ubican porque son vecinos, del barrio. Entonces, la gente que asiste al estadio va a ver a algún familiar, a algún amigo, un conocido, así que hay una comunión tremenda entre la gente y la selección, hay una pasión desbordada”.

Jacques Passy no se ve mucho tiempo en el banquillo de San Cristóbal, pase lo que pase, el también director del Instuto Cruyff en México, piensa en dejar su cargo en la Copa Oro, ya sea con el equipo eliminado antes de la justa, o –como él desea con todas sus fuerzas– jugando por primera vez el torneo continental.

“Es soñar demasiado, se vale y todos tenemos derecho a hacerlo, pero soy el primero que lo comparto, me gustaría que se diera”, concluye el mexicano que sueña en esa otra Concacaf tan ajena a la que suele enfrentar el futbol nacional.