Con una misma mirada

Pep Guardiola y Luis Enrique, a la cabeza del Bayern Múnich y del Barcelona, protagonizan un duelo propio, un tanto ajeno a las grandes figuras que dirigen… Un enfrentamiento cercano y distante, con un origen común, pero con un destino también irreconciliable


Pep Guardiola y Luis Enrique
Pep Guardiola y Luis Enrique (Especial )

CIUDAD DE MÉXICO

NACIDO CATALÁN... ADOPTADO CATALÁN

Pep representa la pureza de la cantera. Es un producto ciento por ciento de La Masía. Llegó ahí siendo un niño, triunfó como jugador tras amamantarse de toda la filosofía y valores del club. Regresó tras su retiro y empezó una carrera como director técnico tan exitosa o más que la que tuvo como futbolista. Luis Enrique no tuvo su origen en la fábrica de talentos blaugrana. Llegó a los 26 años, proveniente del odiado Real Madrid, del que tampoco fue canterano, pero aprendió a amar al Barça, a gritarlo a los cuatro vientos y a sentir la idolatría de sus seguidores. A diferencia de Pep, que probó fortuna en Italia, Qatar y México, el asturiano se retiró en 2004 con el equipo que ahora dirige.

APASIONADO E INTENSO...PRÁCTICO Y DISCIPLINADO

Pep mantiene a muerte su filosofía de juego. Se ha de jugar y ganar con la posesión del balón, con una asfixiante presión al rival, con variantes, combinaciones y vértigo en ofensiva... Ampliando la cancha, llegando al fondo de las líneas, sin necesidad de un centro delantero clavado... Estudioso, obsesivo, detallista e intenso. Transmite a sus dirigidos esa fuerza, que implica un desgaste emocional difícil de sostener mucho tiempo. Luis Enrique tiene esta misma escuela, pero es mucho más pragmático y, pudiera decirse, audaz. No habla tanto con sus jugadores; si hay que reventar la pelota atrás, lo exige y aplaude; si hay que jugar al contragolpe, no muestra inhibición alguna. Ensaya mucho más los cobros a balón parado, y privilegia la disciplina y el orden.

CLASE Y TALENTO... ENJUNDIA Y CORAJE

A Pep lo distinguió como futbolista la clase y la inteligencia. Talento puro en la media cancha y un don de mando impresionante. Frialdad, agudeza, elegancia, precisión asombrosa en los servicios... A Luis Enrique, en cambio, se le definió en la cancha por la enjundia, el coraje, el oportunismo y la entrega. Velocidad, sorpresa, sudor y sangre... Los dos defendieron de forma destacada la camiseta roja de la selección española, ganando la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 y participando en Copas del Mundo y Eurocopas. En el Barça y con la selección, resultaban elementos complementarios, no se explicaban uno sin el otro. Ahí se hicieron amigos de verdad, condición que presumen también en su faceta como directores técnicos.

INDEPENDENTISTA Y LIBRE... DEPORTISTA EXTREMO

Pep es intelectual, todo un lector, consumidor de diversas expresiones culturales, propias y ajenas. Políglota. Un abierto independentista que desafía lo políticamente correcto. Luis Enrique es el deportista extremo, practicante de carreras de fondo, de recorridos extenuantes en bicicleta. Ambos son símbolos de cierta moda: trajes ceñidos, con dominio del negro con blanco, deporte minimalista, que resalta su delgada fi gura. Con los medios mantienen una relación idéntica: recelan de las ruedas de prensa, se comportan ante la masa reporteril muy a la defensiva. Tienen un carácter que puede llevarlos a responder, ante la provocación, con ironía y hasta agresividad. Los dos se sitúan por encima de sus detractores y no se rinden ante los elogios.

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