Sueños Mundialistas: Oribe Peralta, letal y aguerrido

Oribe Peralta tardó en irrumpir en la escena futbolística,pero sus agallas y ganas de trascender vencieron lasbarreras que muchos delanteros mexicanos enfrentan ensus equipos; hoy es de las cartas fuertes de la selección

CIUDAD DE MÉXICO

Su éxito en la cancha lo delata como una figura, pero su andar es discreto. Oribe Peralta siempre ha creído que para lucir está el terreno de juego, no las cámaras y los micrófonos.

Eso sí, no rehuye a hablar cuando es necesario. El Cepillo nació en el seno de una familia humilde, cerca de la ciudad de Torreón. La Partida es el pueblo que se enorgullece día a día con los triunfos del famoso delantero.

"El gusto por el futbol me nace por mi papá, él jugaba futbol, de hecho llegó hasta Tercera División, yo lo acompañaba cuando jugaba en los equipos de La Partida", comenta en la entrevista.

Es uno de los hombres con más convocatorias a la selección en los últimos tres años, situación que lo perfila como un incondicional del ataque de Miguel Herrera, pero no todo fue fácil en su carrera, ya que tuvo que luchar por ganarse un puesto en una Liga plagada de extranjeros, principalmente en el ataque de los equipos por los que pasó.

"Uno de los problemas del futbol mexicano es que te exigen resultados muy pronto y no hay tiempo de formar a los chavos. Lo más complicado fue estar tapado por jugadores extranjeros, entonces jugaba muy poco tiempo, ése es uno de los problemas que tiene el futbol mexicano", explica con un destello de rabia ante ese mal del que muchos se han quejado.

Recientemente adquirido por las Águilas del América, Oribe esboza una sonrisa cuando se le pregunta quiénes su ídolo futbolístico de la infancia y las palabras surgen con nostalgia, pero ningún titubeo: "Mi papá, él siempre fue mi gran ídolo, cada vez que tengo la oportunidad se lo digo".

Peralta mostró su calidad, sus agallas y contundencia en los pasados Juegos Olímpicos de Londres 2012, donde fue pieza fundamental en el esquema de Luis Fernando Tena. Logró un lugar en la historia del futbol mexicano al marcar los dos goles en la Final ante Brasil con los que México se colgó la medalla de oro, en lo que representa el máximo logro del balompié nacional.

"Yo les dije a mis hijos y a mi papá que iba a hacer hasta lo imposible por conseguir una medalla, fue lo primero que se me vino a la mente cuando pitó el árbitro, que tanto sacrificio y el estar lejos de ellos había valido la pena", relata con entusiasmo y con voz fuerte.

Pero ese momento de éxtasis y otros buenos capítulos no han sido suficientes para que Oribe esquivelas críticas, situación que cambió considerablemente con sus goles y grandes actuaciones.

"Estoy de acuerdo que te critiquen por no poner actitud dentro de la cancha, pero después todo mundo se equivoca y todo mundo comete errores, esto es una carrera complicada y a la gente nunca la tienes conforme".

Si hay algo que no oculta cuando habla es el coraje con el que enfrenta su trayectoria. En este caso, el temaes la selección mexicana y sus metas en el Mundial deBrasil. Sabe que los sueños son alcanzables al cien porciento y que los objetivos trazados por el técnico Miguel Herrera de ganar la Copa del Mundo son reales.

"Mientras más alto apuntes, más alto vas a llegar, la mayoría de los mexicanos tenemos esa mentalidad de conformarnos, de decir: 'son más buenos que yo', son mejores, pero no, todos somos iguales y en realidad tenemos las mismas posibilidades de ganar el Mundial que cualquier otro, si nos comprometemos y hacemos lo que dice Miguel creo que sí se puede".