Ministra israelí de Deportes insta a expulsar a equipo árabe de 1ª división

Limor Livnat, instó a expulsar de la Primera división local al equipo de la localidad árabe de Sajnín, en la Galilea, por el homenaje que rindió el sábado a un ex diputado de origen palestino sospechoso de espionaje.

Limor Livnat
Limor Livnat (AP )

JERUSALÉN, Israel

La ministra israelí de Deportes, Limor Livnat, instó hoy a expulsar de la Primera división local al equipo de la localidad árabe de Sajnín, en la Galilea, por el homenaje que rindió el sábado a un ex diputado de origen palestino sospechoso de espionaje.

"Los castigos y multas no son suficientes para lo que el equipo Bnei Sajnín hizo", dijo la ministra en su página de facebook en reacción al tributo al exdiputado Azmi Bishara, fugado de la justicia local desde 2007 por presuntos delitos de traición y espionaje para la milicia libanesa Hizbulá.

A decir de Livnat, que se ha sumado a las condenas que hizo en ese sentido el ministro israelí de Exteriores, Avigdor Lieberman, "lo único que aclarará a la dirección del equipo la gravedad de la ceremonia es su expulsión de la liga".

El acto de homenaje tuvo lugar la noche del sábado en la localidad de Sajnín antes de su encuentro con el Hapoel Tel Aviv, y con él el equipo quiso agradecer el apoyo que el exdiputado árabe-israelí les dio a la hora de entrevistarse con un mandatario de Catar y así poder obtener la financiación necesaria para permanecer en la liga.

"Es una pena que hagan este lío, porque sin la donación de Catar y sin la ayuda de Bishara, el Bnei Sajnín no habría podido quedarse en la liga este año", dijo el alcalde de la ciudad Mazen Gnaim al rechazar las críticas de los políticos nacionalistas israelíes.

Gnaim fue uno de las personalidades de la ciudad que hace unos meses viajó a ese país del Golfo Pérsico para pedir financiación.

En declaraciones a la edición electrónica del Yediot Aharonot, el regidor se quejó de que cuando hacen peticiones de ayuda a organismos oficiales israelíes les responden que por qué no lo piden "al mundo árabe". "Cuando lo hacemos ocurre lo que ocurre", explicó.

El modesto equipo árabe hizo historia en 2004 al convertirse en el primer conjunto de la minoría palestina-israelí en ascender a la Primera división y en ganar la Copa del Estado, equivalente a la Copa del Rey.

Sus necesidades económicas han sido cubiertas en varias ocasiones por Catar, que también donó el estadio en el que juega, llamado "Doha".

La regulación futbolística local impide a los equipos rendir tributo o agradecimientos a personalidades políticas locales y, aunque Gnaim reconoció que el acto debió hacer de forma separada en la alcaldía, eventualmente fue el equipo el que tomó la decisión de hacerlo sobre el césped.

"Cuando un equipo de fútbol de la liga israelí agradece a alguien sospechoso de haber espiado y asistido a Hizbulá, que abandonó el país e instiga contra Israel, deben adoptarse serias medidas", dijo Lieberman dando lugar a una cadena de peticiones de sanción por parte de políticos nacionalistas.

Bishara es un antiguo diputado y fundador del partido árabe Asamblea Democrática Nacional (Balad), exiliado en Catar desde que huyó tras ser interrogado por los servicios secretos sobre sus relaciones con el brazo armado de esa milicia enemiga de Israel.

La Asociación de Futbol israelí aseguró hoy que "el nombre de Azmi Bishara no figuraba en la solicitud emitida por el Bnei Sajnín para otorgar placas conmemorativas a los patrocinadores del equipo", y que "en conversaciones preliminares con la directiva, se dejó claro que quedaba prohibido involucrar a diputados o cualquier otra figura política en la ceremonia".

La agria polémica, que echa más leña a las ya de por sí tensas relaciones entre la mayoría judía y la minoría palestina que conviven en Israel, traspasó hoy las fronteras del país cuando desde Gaza un portavoz del movimiento islamista Hamás alabó a la directiva del equipo.

"Felicitaciones al equipo Bnei Sajnín por plantar cara y homenajear al Dr. Azmi Bishara (...) a pesar de todas las amenazas del criminal Lieberman", dijo Fauzi Barhum, portavoz del movimiento islamista, en su página de Facebook.

Más conciliador, el ministro israelí de Minorías, Yaacov Pery, condenó la retórica racista que el homenaje ha desatado en Israel, si bien consideró que éste "perjudica a la convivencia y a las ya de por sí explosivas relaciones entre las comunidades árabe y judía en Israel".

"Se trata de un hecho grave que debió haber sido parado a tiempo", señaló Pery en una conversación telefónica con el alcalde de Sajnín.