Milagro en Stamford Bridge

José Mourinho buscará por tercera vez la final europea, que Chelsea ya ganó hace dos temporadas con Roberto Di Matteo.

El francés Demba Ba celebra su anotación, el pase del Chelsea.
El francés Demba Ba celebra su anotación, el pase del Chelsea. (EFE)

Londres, Ing.

Un gol sobre el minuto 87 del francés Demba Ba selló en Londres la remontada de 2-0 del Chelsea ante el París Saint-Germain, que había ganado por 3-1 en la ida de los cuartos de final de la UEFA Champions League, y metió a los Blues en las semifinales.

José Mourinho buscará por tercera vez la final europea, que Chelsea ya ganó hace dos temporadas con Roberto Di Matteo.

El equipo del lusitano dominó en el segundo tiempo un duelo que se había mantenido equilibrado en el primero, cuando los locales tan solo crearon peligro a balón parado, y logró cerrar el duelo en el último suspiro, cuando atacaba al PSG con tres delanteros: Samuel Eto’o, Demba Ba y Fernando Torres.

Mourinho forzó el regreso de Eto’o después de tres partidos apartado por lesión y sentó de inicio a Torres, quien en sus últimas 12 apariciones tiene un gol, en la visita al Galatasaray el 26 de febrero (1-1).

Eto’o se movía por delante de una línea de tres atacantes, Eden Hazard -que dejó su puesto André Schürrle por lesión al cuarto de hora-, Oscar y Willian, quien tenían la misión de atravesar las dos líneas defensivas francesas y hacerle llegar balones al camerunés.

El entrenador Laurent Blanc, con el sueco Zlatan Ibrahimovic lesionado y en la tribuna, situó al uruguayo Edinson Cavani en la posición más adelantada y, si bien llegaba a Londres con el objetivo de mantener la amplia ventaja lograda en París, no renunció a su habitual carácter atacante.

Con el expresidente francés Nicolas Sarkozy atento al juego desde la grada de Stamford Bridge, los visitantes no siempre se escondieron en su área a la espera de un contragolpe, presionaron al Chelsea en su campo buscando el gol que matara.

El PSG no lograba inquietar al portero Petr Cech, si bien dominaba el medio campo y cerraba el paso de balones hacia Eto’o. El Chelsea tenía dificultades para superar la defensa de los de Blanc, y el poco peligro que fabricaba llegaba desde la banda izquierda, con Oscar punzante.

Hasta la media hora no llegó la primera ocasión clara del partido, un disparo de Lampard desde la esquina izquierda del área —Oscar había ido al suelo en una de sus carreras— que rebotó en la barrera y siguió una trayectoria inesperada antes de que el portero italiano Salvatore Sirigu sacara una oportuna mano para despejar un balón que los aficionados veían ya en la red.

Ese fue el primer aviso de los de Mourinho, que cuatro minutos después dieron un golpe de autoridad. A la salida de un córner, David Luiz peinó un balón hacia atrás para que Shürrle, desde el centro del área, rematara el 1-0.

El camino para remontar la eliminatoria ya no se presentaba tan cuesta arriba con esa ventaja en el marcador y los “blues” comenzaron a sentirse superiores a un PSG que se veía contra las cuerdas.  

Nada más salir del vestuario tras el descanso, el Chelsea estrelló el balón en el travesaño en par de ocasiones en fila.

Shürrle conectó primero un pase de Willian con un tiro que hizo temblar a Sirigu, y volvió a levantar al público de Stamford Bridge de sus asientos al estrellar en la madera una falta desde veinte metros.

A pesar de su aparente dominio, los minutos pasaban sin que los “blues” lograran el segundo, y Mourinho subió la apuesta sentando a Frank Lampard para dar entrada al atacante francés Demba Ba.

Cavani pudo aprovechar los riesgos que corría el Chelsea, lanzado al ataque, en el minuto 72, pero disparó alto cuando logró plantarse en el área de Cech en un contragolpe, y volvió a hacerlo en otra llegada cinco minutos después.

A pesar de que los visitantes apretaban, la situación era desesperada para Mourinho, que sacó a Torres como tercer delantero a diez minutos del final.

La táctica funcionó, y cuando los nervios en Stamfod Bridge habían alcanzado su límite, en el minuto 87, Ba se adelantó, casi barriéndose, al central del PSG para llegar a un balón cruzado que la defensa francesa no había rechazado y dejarlo en la red, el milagro estaba consumado, como solo en los estadios ingleses puede
ocurrir.