Suárez como solución

El atacante uruguayo asume los galones en la delantera del Barcelona que ya piensa en la Final del Mundial de Clubes contra River Plate

Luis Suárez
Luis Suárez (Reuters)

OSAKA, Japón

La noticia corrió en el centro de medios y se expandió como agua de río. Lio Messi era baja para el juego de la semifinal del Mundial de Clubes. El informe de los servicios médicos del Barcelona, decía que el argentino presentaba un cólico nefrítico, y que su evolución en los días posteriores marcaría sus posibilidades de verle en suelo japonés. El pueblo nipón y el de otras latitudes se lamentaban, esperaba poder presenciar el despliegue de La Pulga en directo, poder contar que ellos vieron jugar a Leo, pero no pudo ser, porque Messi ni siquiera salió del hotel de concentración.

El que sí entró de último momento en la lista de elegibles fue Neymar, pero el delantero brasileño se mantendría en la banca, Luis Enrique solo echaría mano de él en caso de que la situación se torciera y que los chinos —en un ejercicio de rebeldía— tomaran por sorpresa a los culés. La no participación de Ney fue la segunda mala noticia para los aficionados, los que soñaban con ver al tridente demoniaco del Barça tendría que cruzar los dedos para que en la Final puedan estar presentes y regalen 90 minutos de su magia.

Ante la ausencia de Messi y Ney, los ojos se enfocaron en otros jugadores, posee el Barça una plantilla con otros pesos pesados a los que también se debe seguir a detalle para darse cuenta porque los culés son un grupo armonioso. Fuera de estas bajas, Luis Enrique mandó lo mejor de lo que disponía, estos torneos son de máxima concentración y un despiste penaliza sobre manera, así que habría que ser serios y tener los sentidos alerta para evitar cualquier bochorno.

Entonces las miradas se centraron en Luis Suárez y Andrés Iniesta, el primero por la capacidad goleadora que ha alcanzado en su segunda temporada, es un tipo resolutivo que hoy por hoy puede ser considerado el mejor delantero centro del mundo. El segundo porque es quien dirige al equipo como un plano cartesiano. Siempre con una visión periférica que convierte la rutina del pase en arte.

El Barça —como el guion lo marcaba— dominó del desarrollo del juego ante el Guangzhou de China, ejerció el control del juego desde la posesión de la pelota, pero no encontraba la hoja de ruta. Iniesta veía huecos, pero se multiplicaban los chinos que cortocircuitaban los servicios del manchego. Entonces apareció Suárez, con ese instinto fino que le caracteriza, el mismo que ha perfeccionado en Can Barça para estar atento a las segundas jugadas.

Ahí empezó a ser la solución de los culés el charrúa, llegando antes que la defensa china que no logró reaccionar al tiro de Rakitic que el portero Shuai escupió al centro. Seguro Messi sonrió desde el hotel al igual que Neymar en la banca y el propio Luis Enrique que veía como el partido tomaba el rumbo que deseaba.

El segundo gol del uruguayo desmoralizó a los chinos y mostró a Iniesta como cerrajero, decidido a abrir el cerrojo del Guangzhou, Andrés conectó con Luis y éste convirtió de manera soberbia, recepción con el pecho y sin que el balón cayera la mandó al fondo. Beso a los nudillos y a pensar en el duelo contra River Plate. Marcelo Gallardo, que veía el juego desde el palco junto a Enzo Francescoli, tendrá mucho que trabajo para idear una forma de nulificar a Lucho.

El punto final de Luis llegó con el tercer gol, el más fácil, desde los once metros, pero que le ratificó como un tipo que no deja pasar la ocasión que se le presenta para aumentar su idilio con la parroquia culé. "Queríamos jugar la Final y lo hemos conseguido. Sabemos que los rivales sudamericanos siempre suelen ser fuertes y duros. River Plate no es una excepción. Se trata de uno de los grandes de América y por algo ha sido el ganador de la Copa Libertadores", dijo Lucho en su paso por la zona mixta.

Acto seguido, se desmarcó de la etiqueta de héroe y se acordó de sus socios ausentes. "Sabemos que tanto Messi como Neymar son jugadores importantes para el equipo y ahora lo que tenemos que hacer es esperar que se recuperen lo antes posible".

Y como no podía ser de otra manera, reiteró la ambición que priva en el vestuario catalán por cerrar el año con el quinto título, el que encumbraría al Barça como el mejor equipo del mundo. "Ahora lo que tenemos que hacer es afrontar de la mejor manera posible la Final para poder conseguir el título que es todo lo que queremos y por lo que estamos aquí".

No juegan Messi y Neymar y suspira por ellos el pueblo japonés. Pero encuentra consuelo en Luis Suárez, un tipo que se basta para solucionar partidos por sí mismo. Los recursos de Lucho aumentan su valía, el Barça cuenta con un killer que mata partidos en el momento más oportuno.