Luis Enrique, un hombre de carácter para despertar al Barcelona

El técnico, ídolo del Camp Nou en su etapa como jugador, ha mantenido la competitividad de un equipo que se decía acabado, después de haber cerrado la pasada temporada sin títulos

Luis Enrique
Luis Enrique (Reuters )

BARCELONA, España

El Barcelona ha recuperado esta temporada su mentalidad de hierro gracias a Luis Enrique Martínez, el técnico asturiano nombrado hace un año que ha sabido transmitir su exigencia y su fuerte carácter a un grupo de estrellas hasta hacerlo este domingo campeón de la Liga española.

Las firmes convicciones y el verbo directo de Luis Enrique Martínez García (45 años), no obstante, hicieron saltar chispas durante la temporada, sobre todo con su estrella Lionel Messi, con quien supuestamente se enfrentó a mitad de campaña.

El técnico, ídolo del Camp Nou en su etapa como jugador, ha mantenido la competitividad de un equipo que se decía acabado, después de haber cerrado la pasada temporada sin títulos, y aún aspira al triplete, ya que está clasificado para las finales de la Liga de Campeones y de la Copa del Rey.

De lograr los tres títulos, Luis Enrique seguiría los pasos de su excompañero Josep Guardiola, el emblemático técnico catalán (2008-2012) que logró el triplete en la primera temporada en el banquillo azulgrana, preludio de los mayores éxitos de la historia del club.

Precisamente, 'Lucho' sustituyó a Pep como entrenador del equipo filial, cuando Guardiola fue nombrado máximo responsable del primer equipo y esa fue la primera experiencia en un banquillo para el asturiano.

Bajo sus órdenes, el Barça B ascendió a la Segunda División y se ganó apoyos para hacerse cargo un día del primer equipo.

- Héroe del Barça, odiado en Madrid -

Contrariamente a Guardiola, puro producto de la 'Masia' (el centro de formación del club), Luis Enrique es un converso a la causa azulgrana.

Pasó de ser jugador del Real Madrid (1991-1996) a renegar de su pasado blanco y convertirse en un héroe para la afición barcelonista (1996-2004).

Como jugador había destacado por su polivalencia, ya fuese como delantero o centrocampista, y dio muestras de su fuerte carácter, lo que le valió el rechazo de la afición madridista.

En sus 62 partidos con España, Luis Enrique conoció el éxito (como el título olímpico en Barcelona-92), pero también innumerables decepciones, como por ejemplo la eliminación contra Italia en cuartos de final del Mundial-1994, en la que la imagen del ahora técnico sangrando por la nariz tras recibir un codazo de Mauro Tassotti pasó a simbolizar el infortunio que entonces caracterizaba a la Roja.

Este bagaje como jugador y su carácter determinado han forjado al Luis Enrique entrenador, que sigue exhibiendo un físico envidiable gracias a la práctica del triatlón.

- De Totti a Messi -

Si su paso exitoso por el Celta de Vigo (2013-2014) le valió para ser nombrado técnico del Barcelona, su paso por la Roma (2011-2012) fue mucho más discreto y estuvo marcado por su osadía de sentar a Francesco Totti, capitán e ídolo de los tifosi.

El episodio estuvo a punto de repetirse en Barcelona, cuando en enero vio como su autoridad se ponía en entredicho por un enfrentamiento con Messi, después de que el astro argentino comenzase en el banquillo un partido en Anoeta que acabó con la derrota ante la Real Sociedad (1-0).

Ese episodio hizo saltar todas las alertas en el Barcelona y fue el inicio de una crisis que acabó con la salida del club del director deportivo, Andoni Zubizarreta, uno de los principales valedores de Luis Enrique, y el anuncio de elecciones a la presidencia al finalizar la presente temporada.

Pero Luis Enrique supo tener la mano izquierda necesaria para tratar a Messi, cuyo rendimiento esta temporada ha recordado al de sus mejores años. La prensa, incluso, se hizo eco en los últimos días del abrazo reconciliador que se dieron técnico y jugador tras una victoria.

En este episodio, Luis Enrique demostró sus dotes de gestor de grupos. "El día que vea que mis jugadores no me apoyan, lo dejaré. Y esto aún no me ha pasado como entrenador", explicó recientemente Luis Enrique.

También cuenta a su favor que haya hecho el juego del Barcelona más pragmático y menos previsible que el exhibido en las últimas temporadas.

Su Barça tiene la mejor defensa de la Liga (19 goles encajados), deslumbra al contragolpe, domina las jugadas a balón parado en ambas áreas y ha reencontrado una intensidad y un apetito de victoria que recuerda al equipo que ganó todo con Guardiola en el banco.

Signo que la firmeza, el carácter y la sed de victoria de Luis Enrique ha calado en el Barcelona, aunque el técnico no haya confirmado aún su continuidad para la próxima temporada.